Zot torat nega tsara'at beged hatsemer o hapishtim o hashti o ha'erev o kol kli or letaharo o letam'o
{פ}׃
En esta aliá concluimos el capítulo 13, que trata por entero las leyes de tzara’at, y pasamos a los detalles de la purificación o impureza de tzara’at en una prenda o en un utensilio de cuero.
Resumen de los versículos
Versículo 55: Si tras el lavado la afección en la prenda no ha cambiado y no ha disminuido, la prenda es impura y debe quemarse al fuego. La Torá subraya: es pejétet, el lavado no sirve.
Versículo 56: Pero si la afección ha palidecido tras el lavado, hay que arrancar la parte afectada de la prenda o del cuero.
Versículo 57: Si la afección reaparece, hay que quemar de nuevo la prenda o el utensilio.
Versículo 58: Si tras el lavado la afección ha desaparecido por completo, hay que lavarla una segunda vez, y la prenda queda purificada.
Versículo 59: Un versículo que resume, esta es la ley de tzara’at en una prenda, ya sea de lana, lino o cuero, para purificarla o declararla impura.
Una idea de la parashá
“Es pejétet, en su calva o en su frente calva”
¿Puede una prenda tener una “calva”? La Torá usa el lenguaje del cuerpo humano para hablar de una prenda. ¿Por qué?
Enseña aquí un principio poderoso: nuestra vestimenta es como una parte de nosotros.
No es meramente externa, expresa identidad, dignidad, e incluso estado espiritual.
Y cuando la vestimenta se daña, hay consecuencias de pureza, tal como una imperfección en el cuerpo.