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¿Qué significa "circunciden el prepucio de su corazón" en la parashá Ékev?

· 2 min de lectura
Ekev

“Umaltém et arlát levavjém ve’arpejém lo takshú od” (circunciden el prepucio de su corazón y no endurezcan más su cerviz, Deuteronomio 10:16).

Aquí la Torá usa dos metáforas:

  • El prepucio del corazón: aquello que lo cubre y le impide sentir, escuchar y cambiar.
  • La dureza de cerviz: la terquedad, la negativa a girar la cabeza y revisar el camino.

Una idea interpretativa que surge de estos versículos es que circuncidar el corazón no es un acto único, sino un proceso continuo de quitar las capas que nos alejan de la verdad. Se puede pensar en varios niveles.

1. Quitar la capa del ego

Antes, en esta misma parashá, la Torá advierte contra el pensamiento: “kojí ve’ótsem yadí asá li et hajáyil hazé” (mi fuerza y el poder de mi mano me hicieron esta riqueza, Deuteronomio 8:17). Cuando alguien está seguro de que ya lo sabe todo, el corazón queda sellado. Circuncidar el corazón empieza con humildad y con el reconocimiento de que no siempre veo el cuadro completo.

2. Aceptar el cambio

Quien es duro de cerviz no está dispuesto a cambiar de rumbo ni siquiera cuando la realidad se lo pide. Circuncidar el corazón es poder decir: quizá me equivoqué, quizá todavía tengo algo que aprender.

3. Recordar las bondades recibidas

En la parashá Ékev, Moisés vuelve una y otra vez a la salida de Egipto, al maná y a los milagros del desierto. La memoria ablanda el corazón. Quien se acostumbra a agradecer encuentra menos difícil abrirse.

4. Convertir el saber en vida

Se puede saber mucha Torá, pero si ese saber no cambia el trato hacia las personas, el corazón sigue cubierto. Por eso, justo después de este versículo, la Torá describe la grandeza de Dios y luego ordena el amor al extranjero (Deuteronomio 10:17-19). Una idea interpretativa: la cercanía de una persona a Dios se nota también en cómo trata al débil.

5. Quitar una capa por vez

Vale la pena notar que la Torá no dice “que sean circuncidados sus corazones”, sino “Umaltém”, circunciden ustedes. Hay aquí un llamado a la responsabilidad personal. Más adelante la Torá también promete: “Y Hashem tu Dios circuncidará tu corazón” (Deuteronomio 30:6). Una idea interpretativa que surge de comparar los versículos es que hay dos etapas: la persona hace su parte, y Hashem la ayuda a completar el proceso.

Circuncidar el corazón no es quitar algo físico. Es quitar todo lo que impide que el corazón siga siendo sensible a la verdad, al agradecimiento, a la humildad y al amor por el otro.

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