¿Por qué los mandamientos de honrar a los padres y guardar el Shabat aparecen juntos?
“Ish imó ve’avív tirá’u ve’et shabtotái tishmóru, aní Hashem Eloquéijem” “Cada uno reverenciará a su madre y a su padre, y guardarán Mis Shabatot, Yo soy el Eterno vuestro Dios” (Levítico 19:3)
Y lo interesante es que esta no es la primera vez que la Torá vincula el honrar a los padres con el Shabat. También en los Diez Mandamientos, tanto en las primeras tablas (Éxodo 20) como en las segundas (Deuteronomio 5), aparecen juntos.
Entonces, ¿por qué la Torá conecta justamente estos dos mandamientos, padres y Shabat?
Cinco explicaciones maravillosas que se complementan:
1. Los padres son los socios del Santo, bendito sea, en la creación del ser humano, y el Shabat recuerda la creación del mundo
En el Talmud, tratado Kidushin (30b), se enseña:
“Tres son los socios en una persona: el Santo, bendito sea, su padre y su madre.”
La Torá enseña: así como tú honras a tus padres, que son los socios de Dios en tu creación, así también honra a Dios que creó el mundo entero, y eso se realiza a través de guardar el Shabat.
2. Equilibrio entre la autoridad paterna y la autoridad divina
Puede ocurrir que un padre ordene algo contrario a la Torá (por ejemplo, profanar el Shabat). Por eso, inmediatamente después del mandato “reverenciará a su madre y a su padre” viene el mandato “y guardarán Mis Shabatot”:
Para enseñarte: el mandamiento de honrar a los padres no anula los mandamientos de Dios.
Este es el principio halájico:
“Si te dice que profanes el Shabat, no le escuches.” (Rashí sobre el versículo)
3. Ambos tratan de la identidad, quién soy y cuáles son mis raíces
El Shabat le recuerda al hombre que fue creado a imagen de Dios, hijo del Dios viviente. Honrar a los padres le recuerda que es hijo de antepasados, con raíces.
Es una identidad espiritual y biológica al mismo tiempo. Shabat y padres juntos construyen el yo judío.
4. Honrar a los padres y guardar el Shabat, testigos de la fe
El Shabat es un testimonio de la creación del mundo. Y honrar a los padres es un testimonio de gratitud, ética y continuidad.
Juntos educan al ser humano hacia una fe basada no solo en el intelecto, sino también en la emoción, la raíz, la lealtad y el reconocimiento del bien.
5. La santidad del tiempo frente a la santidad de la persona
El Shabat es la santidad del tiempo. Los padres son la santidad de la vida, la santidad del cuerpo.
La Torá nos ordena honrar tanto las dimensiones sagradas del tiempo (Shabat) como la fuente de nuestra vida en este mundo (los padres).
Un mensaje para nuestra generación:
Honrar a los padres, no es solo una obligación familiar. Guardar el Shabat, no es solo descanso. Ambos son los ejes profundos de una identidad judía viva.