«Seré el que Seré»: el nombre de Dios en Éxodo
¿Por qué la respuesta sobre el nombre de Dios viene en la forma “Seré el que Seré” (Éxodo 3:14) - cómo un nombre puede ser mensaje, promesa y enigma que acompaña a un pueblo entero?
Moisés pregunta: “¿Cuál es Su nombre, qué les diré?” (Éxodo 3:13), y el Santo, bendito sea, le responde con un nombre que suena como una frase viva:
“Y dijo Dios a Moisés: Seré el que Seré. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Seré me ha enviado a vosotros.” (Éxodo 3:14)
¿Cómo un nombre puede ser mensaje, promesa y enigma a la vez?
- Mensaje - El nombre es “presencia”, no “etiqueta”
Observa que antes de este nombre, el Santo, bendito sea, ya le dice a Moisés: “Porque Yo estaré contigo” (Éxodo 3:12).
Es decir, la respuesta a la pregunta del nombre no llega como un concepto abstracto, sino como un anuncio: estoy contigo. No “qué soy”, sino “cómo me encontrarás”.
Reflexión: es un nombre que te obliga a salir del diccionario hacia la vida. “Seré” es casi “estoy presente, te acompaño, estoy con ustedes dentro de la historia”.
- Promesa - “Estoy con ellos dentro de la aflicción”
Rashi sobre el versículo escribe explícitamente: “Estaré con ellos en esta aflicción, así como estaré con ellos en la servidumbre de otros reinos” (Rashi sobre Éxodo 3:14).
Y en el Midrash aparece también el diálogo agudo en el que Moisés pide no agobiar al pueblo con las aflicciones del futuro, con las palabras: “Basta con la aflicción de su momento” (Shemot Rabá 3:6).
Es decir, este nombre es una promesa doble:
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No una promesa de “no habrá fuego”
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Sino una promesa de “estoy dentro del fuego con ustedes”
- Enigma - Porque el nombre no “encierra” a Dios, sino que lo deja infinito
En ese mismo Midrash aparece un principio asombroso: “Según mis actos soy llamado” (Shemot Rabá 3:6).
Y en ese mismo contexto se dice también: “Yo soy el que fui, Yo soy el que soy ahora, y Yo soy el que seré en el futuro” (Shemot Rabá 3:6).
Esta es la profundidad del enigma: el nombre no viene a meter al Santo, bendito sea, dentro de una sola definición, sino a decir: ustedes me conocerán a través de mis manifestaciones en la realidad, “según mis actos”.
Por eso “Seré el que Seré” suena como una frase abierta: Yo estaré con ustedes como estaré - en cada etapa, en cada situación, en cada generación.
Reflexión final: En Egipto, el pueblo se convirtió en números, en ladrillos, en estadística. Y entonces llega este “nombre” y dice: ustedes no son un número, son una relación. No “qué será”, sino “quién estará contigo”. Es un nombre que camina con un pueblo entero hasta el final de la historia.