Parashá Ki Tavó - Primera Aliá
Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.
Del primer fruto a la historia del pueblo
La aliá se abre con la entrada a la tierra y con el asentamiento en ella. Cuando una persona alcanza una cosecha de su tierra, toma de lo primero del fruto de la tierra, lo coloca en una canasta y lo lleva al lugar que Dios elija. Así la primera cosecha no queda solamente como un logro privado del agricultor, sino que se convierte en una ocasión para reconocer que la tierra y la bendición que hay en ella le fueron dadas.
La persona llega ante el sacerdote que haya en aquellos días y declara que ha venido a la tierra que Dios juró dar a los padres. El sacerdote toma la canasta y la deposita delante del altar de Dios. Después, quien trae los primeros frutos cuenta brevemente la historia del pueblo: desde los primeros días de los padres, el descenso a Egipto, el crecimiento hasta ser un pueblo grande, la servidumbre y la aflicción, el clamor a Dios, la redención de Egipto y la llegada a la tierra.
Toda la historia conduce al momento presente. La persona está de pie en la tierra, sostiene en sus manos lo primero del fruto de la tierra, y reconoce que la cosecha que trae es resultado del largo camino que recorrió el pueblo y del regalo que recibió de Dios. Después de depositar los primeros frutos y de inclinarse, la Torá pasa a la alegría: la persona se alegra con todo el bien que le fue dado, pero la alegría no queda solamente en su casa. Incluye también al levita y al extranjero que está en medio de él.
Reflexiones de la aliá
El primer fruto convierte un logro en gratitud
Justamente cuando la persona ve el primer resultado de su trabajo, la Torá le pide que se detenga. Antes de que toda la cosecha se convierta en propiedad y en ganancia, él se recuerda a sí mismo de dónde vinieron la tierra, las fuerzas y la bendición.
No se puede entender el presente sin recordar el camino
Quien trae los primeros frutos no se conforma con tener un campo y un fruto. Vuelve a la historia de los padres, de Egipto y de la redención. El presente recibe un significado más profundo cuando está conectado al recuerdo del camino que condujo hasta él.
La historia nacional se vuelve una historia personal
Los hechos ocurrieron generaciones antes de la persona que está de pie con la canasta, y sin embargo él los presenta como parte de su propia historia. Esto enseña que la identidad no se construye solamente con lo que me pasó personalmente, sino también con la historia que yo continúo.
La abundancia no corta el recuerdo de la dificultad
Justamente dentro de una tierra buena, con fruto en la mano, la Torá devuelve a la persona a la servidumbre y al clamor en Egipto. La abundancia no está destinada a borrar el recuerdo de las épocas difíciles, sino a convertirlo en una gratitud más profunda.
La pequeña canasta une pasado, presente y futuro
Dentro de una sola canasta hay un fruto que creció ahora, pero está apoyado sobre una historia de generaciones. Es una imagen poderosa: un acto pequeño en el presente puede llevar dentro de sí un pasado entero y transmitirlo hacia adelante.
La alegría completa incluye también a otros
Al cerrar la aliá, la Torá no se conforma con la alegría privada del dueño del campo y de su casa. El levita y el extranjero entran en el círculo. La abundancia que termina solamente en quien la recibió es una abundancia incompleta, y la alegría se expande cuando permite que otros también sean parte de ella.
La gratitud exige un acto y no solamente un pensamiento
No alcanza con sentir agradecimiento en el corazón. La persona viaja, trae, entrega al sacerdote, cuenta, deposita y se inclina. La aliá enseña que la gratitud se hace profunda cuando recibe una expresión práctica.
Más Preguntas sobre la Parashá
Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.
Estudio diario de Torá