Parashá Ki Tavó - Tercera Aliá
Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.
Este día, y un pacto que tiene dos lados
La aliá se centra en el vínculo entre Israel y Dios y en el compromiso mutuo que nace del pacto. Moisés subraya que los preceptos no están destinados a quedar solamente como saber externo, sino a hacerse con todo el corazón y con toda el alma. El guardar y el hacer son una expresión de pertenencia, no solamente de obediencia técnica.
Israel toma sobre sí a Dios como su Dios, para andar en sus caminos, para guardar sus estatutos, sus preceptos y sus juicios, y para escuchar su voz. En paralelo, Dios aparta a Israel para que sea para Él un pueblo atesorado y para que guarde todos sus preceptos. Hay aquí un movimiento de dos lados: el pueblo elige entregarse al pacto, y el pacto le concede identidad y función.
La aliá cierra con un destino más amplio: Israel está llamado a ser para alabanza, para nombre y para gloria, y a ser un pueblo santo para Dios. Es decir, cumplir los preceptos no es solamente un sistema de obligaciones privadas, sino un camino para construir un pueblo que tiene una identidad espiritual y moral bien marcada.
Reflexiones de la aliá
Este día, un compromiso que se renueva
Aun después de años de viaje y de estudio, la Torá subraya el presente. En el plano de la idea, recibir los preceptos no es un hecho que quedó en el pasado. Exige una renovación interior en cada generación y en cada día.
El guardar y el hacer deben llegar también al corazón
Se puede realizar un acto sin estar conectado a él. La aliá subraya que el servicio completo incluye también el corazón y el alma. El hecho importa, pero también la dirección interior que conduce a él.
Un pacto es un vínculo que tiene reciprocidad
Israel toma sobre sí andar en los caminos de Dios, y Dios lo aparta como pueblo atesorado. Esto crea la imagen de un vínculo en el que la identidad y el compromiso están atados el uno al otro.
Un pueblo atesorado es también una responsabilidad
La distinción no se presenta solamente como un rango honroso. Aparece junto con la exigencia de guardar los preceptos. Cuanto más alto es el rango, mayor es la responsabilidad moral y espiritual.
El nombre y la gloria se construyen desde una forma de vida
La alabanza y la gloria no se presentan aquí como un logro de poder solamente. Están ligadas a cumplir preceptos, a andar en el camino y a escuchar la voz de Dios. Es decir, el honor se construye a partir de la calidad de una vida.
La santidad no se crea solo con una declaración
Ser un pueblo santo exige un camino constante de guardar, de hacer y de andar en los caminos de Dios. La santidad es un proceso que se construye a partir de elecciones repetidas, no solamente a partir de una identidad dada.
Más Preguntas sobre la Parashá
Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.
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