Parashá Ki Tavó - Cuarta Aliá
Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.
Piedras, un altar, y el día en que se volvieron pueblo
La aliá se abre con una orden conjunta de Moisés y de los ancianos de Israel de guardar todo el precepto. Al cruzar el Jordán hacia la tierra, Israel debe levantar piedras grandes, revocarlas con cal y escribir sobre ellas las palabras de la Torá.
Las piedras se levantan en el monte Eival, y allí se construye también un altar para Dios. El altar está hecho de piedras enteras, sin alzar hierro sobre ellas. Sobre el altar ofrecen holocaustos y sacrifican ofrendas de paz, comen y se alegran delante de Dios. Es decir, la entrada a la tierra no comienza solamente con el reparto de territorios y con el asentamiento, sino con la escritura de la Torá, con la ofrenda y con la alegría.
La Torá subraya de nuevo que la escritura sobre las piedras debe ser clara y bien hecha. Después Moisés y los sacerdotes, los levitas, se dirigen a todo Israel y declaran que en este día se vuelven un pueblo para Dios su Dios. Esta declaración se une de inmediato a escuchar la voz de Dios y a hacer sus preceptos y sus estatutos.
Reflexiones de la aliá
La entrada a la tierra comienza con memoria y no con posesión
Aun antes de que el pueblo se afirme en la tierra, se le ordena colocar la Torá en el espacio abierto. En el plano de la idea, la tierra no es solamente un lugar de residencia o un bien nacional, sino un lugar que debe construirse alrededor de una identidad y de valores.
Escribir sobre piedra para que no se olvide
La piedra representa estabilidad y continuidad. La Torá se escribe sobre algo destinado a permanecer, para que el mensaje no dependa solamente de la memoria de una sola generación.
Piedras enteras para el altar
El altar no se construye con piedras labradas con hierro. En el plano de la idea, hay aquí una imagen del servicio a Dios que se levanta desde la integridad y la sencillez, sin convertirlo todo en un proyecto de poder y de control.
La alegría está junto a la aceptación del yugo
La aliá no trata solamente de mandato y de obligación. Junto a los sacrificios aparecen el comer y el alegrarse delante de Dios. Esto enseña que el pacto no es solamente el peso del deber, sino también un lugar de alegría y de pertenencia.
Con claridad, una Torá debe poder entenderse
No alcanza con una escritura técnica. La Torá subraya la claridad. En el plano de la idea, un mensaje destinado a construir un pueblo necesita ser accesible, comprensible y capaz de pasar de generación en generación.
En este día te has vuelto pueblo
Aun después de la salida de Egipto, de la revelación en el Sinaí y de los años del desierto, la Torá describe otro momento de nacimiento nacional. Esto enseña que la identidad de un pueblo no es un hecho único, sino algo que se renueva en encrucijadas decisivas.
Ser un pueblo para Dios está ligado de inmediato a la acción
La declaración sobre el pueblo no se sostiene por sí sola. Inmediatamente después vienen el escuchar y el hacer de los preceptos. Es decir, la identidad se mide no solamente por el nombre que llevamos, sino por la forma en que vivimos.
Más Preguntas sobre la Parashá
Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.
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