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Parashá Ki Tetzé - Cuarta Aliá

· 4 min de lectura
Texto bíblico (Ki Tetzé — Aliá 4 de 7)

Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.

ח לֹא תְתַעֵב אֲדֹמִי כִּי אָחִיךָ הוּא {ס} לֹא תְתַעֵב מִצְרִי כִּי גֵר הָיִיתָ בְאַרְצוֹ׃
23:8 Lo teta'év Adomí ki ajíja hu lo teta'év Mitsrí ki ger hayíta ve'artsó
ט בָּנִים אֲשֶׁר יִוָּלְדוּ לָהֶם דּוֹר שְׁלִישִׁי יָבֹא לָהֶם בִּקְהַל יְדוָד׃
9 Baním ashér yivaldú lahém dor shlishí yavó lahém bik'hál Adonai
י כִּי תֵצֵא מַחֲנֶה עַל אֹיְבֶיךָ וְנִשְׁמַרְתָּ מִכֹּל דָּבָר רָע׃
10 Ki tetsé majané al oyvejá venishmartá mikól davár ra
יא כִּי יִהְיֶה בְךָ אִישׁ אֲשֶׁר לֹא יִהְיֶה טָהוֹר מִקְּרֵה לָיְלָה וְיָצָא אֶל מִחוּץ לַמַּחֲנֶה לֹא יָבֹא אֶל תּוֹךְ הַמַּחֲנֶה׃
11 Ki yihyé vejá ish ashér lo yihyé tahór mikré láyla veyatsá el mijúts lamajané lo yavó el toj hamajané
יב וְהָיָה לִפְנוֹת עֶרֶב יִרְחַץ בַּמָּיִם וּכְבֹא הַשֶּׁמֶשׁ יָבֹא אֶל תּוֹךְ הַמַּחֲנֶה׃
12 Vehayá lifnót érev yirjáts bamáyim ujevó hashémesh yavó el toj hamajané
יג וְיָד תִּהְיֶה לְךָ מִחוּץ לַמַּחֲנֶה וְיָצָאתָ שָׁמָּה חוּץ׃
13 Veyád tihyé lejá mijúts lamajané veyatsatá shámá juts
יד וְיָתֵד תִּהְיֶה לְךָ עַל אֲזֵנֶךָ וְהָיָה בְּשִׁבְתְּךָ חוּץ וְחָפַרְתָּה בָהּ וְשַׁבְתָּ וְכִסִּיתָ אֶת צֵאָתֶךָ׃
14 Veyatéd tihyé lejá al azenéja vehayá beshivtejá juts vejafartá va veshavtá vejisitá et tse'atéja
טו כִּי יְדוָד אֱלֹהֶיךָ מִתְהַלֵּךְ בְּקֶרֶב מַחֲנֶךָ לְהַצִּילְךָ וְלָתֵת אֹיְבֶיךָ לְפָנֶיךָ וְהָיָה מַחֲנֶיךָ קָדוֹשׁ וְלֹא יִרְאֶה בְךָ עֶרְוַת דָּבָר וְשָׁב מֵאַחֲרֶיךָ׃
15 Ki Adonai Elohéja mit'haléj bekérev majanéja lehatsiljá velatét oyvejá lefanéja vehayá majanéja kadósh veló yir'é vejá ervát davár vesháv me'ajaréja
טז לֹא תַסְגִּיר עֶבֶד אֶל אֲדֹנָיו אֲשֶׁר יִנָּצֵל אֵלֶיךָ מֵעִם אֲדֹנָיו׃
16 Lo tasgír éved el adonáv ashér yinatsél eléja me'ím adonáv
יז עִמְּךָ יֵשֵׁב בְּקִרְבְּךָ בַּמָּקוֹם אֲשֶׁר יִבְחַר בְּאַחַד שְׁעָרֶיךָ בַּטּוֹב לוֹ לֹא תּוֹנֶנּוּ׃
17 Imjá yeshév bekirbejá bamakóm ashér yivjár be'ajád she'aréja batóv lo lo tonénu
יח לֹא תִהְיֶה קְדֵשָׁה מִבְּנוֹת יִשְׂרָאֵל וְלֹא יִהְיֶה קָדֵשׁ מִבְּנֵי יִשְׂרָאֵל׃
18 Lo tihyé kedeshá mibnót Yisra'él veló yihyé kadésh mibnéi Yisra'él
יט לֹא תָבִיא אֶתְנַן זוֹנָה וּמְחִיר כֶּלֶב בֵּית יְדוָד אֱלֹהֶיךָ לְכָל נֶדֶר כִּי תוֹעֲבַת יְדוָד אֱלֹהֶיךָ גַּם שְׁנֵיהֶם׃
19 Lo taví etnán zoná umejír kélev beit Adonai Elohéja lejól néder ki to'avát Adonai Elohéja gam shneihém
כ לֹא תַשִּׁיךְ לְאָחִיךָ נֶשֶׁךְ כֶּסֶף נֶשֶׁךְ אֹכֶל נֶשֶׁךְ כָּל דָּבָר אֲשֶׁר יִשָּׁךְ׃
20 Lo tashíj le'ajíja néshej késef néshej ójel néshej kol davár ashér yisháj
כא לַנָּכְרִי תַשִּׁיךְ וּלְאָחִיךָ לֹא תַשִּׁיךְ לְמַעַן יְבָרֶכְךָ יְדוָד אֱלֹהֶיךָ בְּכֹל מִשְׁלַח יָדֶךָ עַל הָאָרֶץ אֲשֶׁר אַתָּה בָא שָׁמָּה לְרִשְׁתָּהּ׃
21 Lanojrí tashíj ule'ajíja lo tashíj lema'án yevarejejá Adonai Elohéja bejól mishláj yadéja al ha'árets ashér atá va shámá lerishtá
כב כִּי תִדֹּר נֶדֶר לַידוָד אֱלֹהֶיךָ לֹא תְאַחֵר לְשַׁלְּמוֹ כִּי דָּרֹשׁ יִדְרְשֶׁנּוּ יְדוָד אֱלֹהֶיךָ מֵעִמָּךְ וְהָיָה בְךָ חֵטְא׃
22 Ki tidór néder l'Adonai Elohéja lo te'ajér leshalmó ki darósh yidreshénu Adonai Elohéja me'imáj vehayá vejá jet
כג וְכִי תֶחְדַּל לִנְדֹּר לֹא יִהְיֶה בְךָ חֵטְא׃
23 Vejí tejdál lindór lo yihyé vejá jet
כד מוֹצָא שְׂפָתֶיךָ תִּשְׁמֹר וְעָשִׂיתָ כַּאֲשֶׁר נָדַרְתָּ לַידוָד אֱלֹהֶיךָ נְדָבָה אֲשֶׁר דִּבַּרְתָּ בְּפִיךָ׃
24 Motsá sfatéja tishmór ve'asíta ka'ashér nadartá l'Adonai Elohéja nedavá ashér dibárta befíja

Memoria, santidad, hermandad y el poder de la palabra

La aliá se abre con la actitud hacia el edomita y hacia el egipcio. La Torá ordena no aborrecer a un edomita, porque es un hermano, y no aborrecer a un egipcio, porque Israel fueron extranjeros en su tierra. Sus hijos pueden entrar en la congregación de Dios a partir de la tercera generación. Ya al comienzo de la aliá aparece un principio importante: aun cuando hay un pasado complejo entre pueblos, la Torá distingue entre la memoria histórica y el odio absoluto por generaciones.

De aquí la Torá pasa a la santidad del campamento de Israel en tiempo de guerra. Quien no está puro por una emisión nocturna sale fuera del campamento, se lava con agua, y al ponerse el sol puede regresar. La Torá exige también un lugar ordenado fuera del campamento para las necesidades corporales, e incluso ordena cubrir el excremento. La razón que se da es que el Señor tu Dios camina en medio de tu campamento para salvar a Israel y para entregar a sus enemigos delante de ellos, y por eso se exige que el campamento sea santo y limpio.

A continuación aparece la ley del esclavo que huyó de su amo y llega a Israel. No se lo debe entregar de vuelta. Puede habitar en el lugar que elija, en el lugar que le sea bueno, y no se lo debe agraviar. Después vienen prohibiciones relacionadas con la prostituta sagrada y con el uso de dinero proveniente de fuentes que la Torá define como no aptas para el servicio de Dios.

De aquí la aliá pasa a las leyes del interés. La Torá prohíbe cobrar interés a un hermano, sea en dinero, en alimento o en cualquier cosa sobre la que pueda cobrarse interés, y distingue entre el hermano y el extranjero. Luego pasa a las leyes de los votos: quien hace un voto a Dios debe pagarlo sin demora. En cambio, quien no hace voto alguno no peca por ello. Si una persona ya sacó algo de su boca, se le exige guardar y hacer aquello que tomó sobre sí.

Reflexiones de la aliá

Un pasado duro no cancela necesariamente un vínculo

Al edomita se lo llama hermano, y al egipcio se lo menciona en el contexto de que Israel fueron extranjeros en su tierra. La Torá enseña que no toda herida histórica se convierte en justificación para un odio sin límite por generaciones.

La santidad entra incluso en los detalles más corporales

Un campamento santo no es sólo un lugar de oración o de ofrenda. Incluso el ordenar las necesidades corporales y cubrir el excremento están incluidos en la exigencia de santidad. Esto enseña que la santidad no es una huida del cuerpo, sino un orden correcto también dentro de la vida corporal.

Un campamento fuerte es un campamento ordenado

Justamente en tiempo de guerra, cuando la presión es grande y la tendencia es concentrarse sólo en la victoria, la Torá exige limpieza, límites y disciplina. La fuerza militar no sustituye al orden interior.

El débil que huye hacia ti se vuelve tu responsabilidad

Al esclavo que huyó no se lo devuelve por la fuerza al lugar del que escapó. La Torá lo coloca dentro de la comunidad y lo protege del agravio. En el plano de la idea, quien llega sin poder ya no es un problema del que hay que deshacerse, sino una persona que necesita un marco seguro.

No todo dinero es apto para todo propósito

La Torá distingue entre el dinero en sí mismo y la fuente de la que proviene. De aquí surge una idea importante: un propósito sagrado no convierte automáticamente en apto a cualquier medio.

El interés daña la hermandad

Un préstamo dentro del pueblo no se presenta sólo como una transacción comercial. Se sitúa dentro de un sistema de hermandad, y por eso la Torá le pone límites que impiden convertir la angustia de una persona en una oportunidad para aumentar la ganancia.

No hay obligación de hacer votos, pero si hablaste - estás obligado

La Torá dice expresamente que abstenerse de un voto no es pecado. Pero en el momento en que una persona tomó algo sobre sí con su boca, las palabras crean responsabilidad. Esta es una lección sobre el poder del habla: antes de prometer se puede callar, después de prometer hay que sostener la palabra.

Más Preguntas sobre la Parashá

Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.

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