Parashá Matot - Sexta Aliá
Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.
El camino es largo, pero el destino ya se ve en el horizonte. Los hijos de Israel acampan al otro lado del Jordán, un momento antes de entrar a la Tierra Prometida. Y entonces, un pedido sorprendente: dos de las tribus, Rubén y Gad, piden quedarse fuera de la tierra de Canaán. “vayir’ú et érets Ya’zér ve’ét érets Guil’ád… mekóm mikné” (vieron la tierra de Jazer y la tierra de Galaad… un lugar para el ganado, Números 32:1), y presentan su solicitud: “al ta’avirénu et haYardén” (no nos hagas cruzar el Jordán, Números 32:5).
Dentro de las líneas de este pedido se esconde una tensión pesada. Todo el pueblo está en camino hacia la tierra que Dios juró a sus padres, y de pronto hay quienes quieren separarse. Moisés responde con una pregunta filosa: “ha’ajeijém yavó’u lamiljamá ve’atém teshvú fo” (¿Irán sus hermanos a la guerra mientras ustedes se quedan aquí?, Números 32:6). Compara su acción con el pecado de los espías, aquel pecado que dejó al pueblo cuarenta años en el desierto, y plantea: ¿están repitiendo el mismo error?
La respuesta de Moisés no es solo una reprimenda; es un llamado a despertar la responsabilidad. No se trata aquí solo del bienestar individual, sino de la capacidad de tribus enteras de cargar con el peso del conjunto. Solo después de un compromiso claro de los hijos de Rubén y Gad, de participar en las guerras de la tierra y dejar a sus hijos fortificados, Moisés se tranquiliza.
Dentro de este drama sobresale una expresión profunda: “lo nashúv el baténu ad hitnajél bnei Yisra’él ish najalató” (No volveremos a nuestras casas hasta que cada uno de los hijos de Israel tome posesión de su herencia, Números 32:18). Es un momento de giro. El pedido privado se convierte en compromiso nacional. Quizás aquí comienza la verdadera responsabilidad: la persona construye su casa solo después de que la casa de su hermano esté construida.
La enseñanza es punzante también para nuestros días: antes de instalarse con tranquilidad, hay que asegurarse de que quienes nos rodean hayan llegado al descanso. La verdadera responsabilidad se construye sobre la comprensión de que yo no soy más importante que mi hermano. Quien pone el hombro por los que aún no llegaron a su herencia, construye también para sí mismo un hogar.
Más Preguntas sobre la Parashá
Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.
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