Parashat Shelaj Lejá - Primera Aliá
Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.
Resumen de la Aliá El Santo le ordena a Moshé: “Shelaj lejá anashím veyatúru et éretz Kená’an ashér aní notén livnéi Yisra’él” (Envía para ti hombres, y explorarán la tierra de Canaán, que Yo doy a los hijos de Israel) (Bamidbar 13:2)
Moshé envía a doce príncipes, uno de cada tribu, para explorar la tierra. Todos sus nombres están explícitamente registrados, entre ellos Calev hijo de Yefuné y Yehoshúa hijo de Nun. Yehoshúa incluso recibe de Moshé un nuevo nombre: “Vayikrá Moshé leHoshéa bin Nun Yehoshúa” (Y Moshé llamó a Hoshéa hijo de Nun Yehoshúa) (ibíd., 16) Rashí explica que Moshé rezaba por él: “Yah yoshi’ajá me’atsat meraglím” (Que Yah te salve del consejo de los espías) (Rashí sobre 13:16, basado en Sotá 34b).
La misión es clara: examinar la tierra. ¿Es buena o mala, son fuertes o débiles los pueblos que la habitan, viven sus moradores en ciudades abiertas o en fortalezas, es la tierra fértil o pobre? El momento de la misión era exactamente la temporada de las primeras uvas maduras.
De los Espías a Nosotros ¿Qué se ponía realmente a prueba en esta misión? No solo ver, sino cómo ver.
Aquellos príncipes no eran simples mensajeros. Fueron enviados a estar en el umbral del cumplimiento de la gran promesa: la entrada a la Tierra de Israel. Pero para entrar de verdad, hace falta una mirada interior y valiente. ¿Miraremos al mundo con ojos de miedo y peligro, o veremos los desafíos, reconoceremos las dificultades y decidiremos avanzar desde la fe?
Por eso también Yehoshúa y Calev son los que tienen éxito. Vieron lo que sí es posible, no solo lo difícil. Supieron ver el potencial, no solo la amenaza. Caminaron con fe y no se asustaron por la apariencia exterior.
En este sentido, la parashá nos enseña un fundamento enorme: ¿Observamos la realidad para encontrar excusas para quedarnos donde estamos, o para buscar la oportunidad de crecer y avanzar?
La Lección para la Vida A veces, la vida nos envía una “misión de exploración”: ver situaciones nuevas, desafíos, tierras desconocidas. Todo depende de nuestro ojo: un buen ojo o un mal ojo. La gran bendición es elegir ver lo bueno, elegir avanzar. Justo como Calev y Yehoshúa, que eligieron el camino de la fe, el coraje y un ojo abierto al bien.
Como los espías, también nosotros en estos días estamos frente a una “tierra difícil” y una realidad compleja: enemigos por fuera, la amenaza de Irán, miedos internos y preguntas difíciles. Pero la Torá nos invita a elegir la mirada correcta.
¿Elegiremos ser como los diez que vieron solo el miedo? ¿O como Calev y Yehoshúa, que supieron decir: “Aló na’alé veyarashnu otá ki yajól nujál la” (Subamos sin demora y poseámosla, porque ciertamente podemos con ella) (Bamidbar 13:30)
Nuestra fuerza como pueblo no reside solo en las armas o en la tecnología, sino en nuestra fe en la rectitud del camino, en nuestra unidad y en el buen ojo que ve esperanza aun cuando todo parece oscuro. Frente a Irán, frente a Hamás, frente a cada amenaza, se nos pide no solo seguridad física, sino seguridad interior.
Más Preguntas sobre la Parashá
Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.
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