¿Por qué la Torá enumera con tanto detalle los animales puros e impuros? ¿Por qué es tan importante saber qué está prohibido - justo después de una tragedia tan grande?
Tocas exactamente lo que arde en el corazón de la parashá - y en la vida misma:
Un momento - Tragedia, fuego del cielo, la muerte de Nadav y Avihú.
Y al momento siguiente - Largas listas de animales impuros, señales, peces, aves… Detalles. Tantos detalles.
¿Por qué?? ¿Por qué pasar de la cima de la santidad - a un desglose técnico de comida permitida y prohibida?
He aquí la respuesta - y es profundamente conmovedora:
Porque precisamente después de una muerte repentina, traumática, trascendente - la Torá nos devuelve a la tierra. No solo a la tierra - sino a la vida misma.
Después del fuego - viene la vida.
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Nadav y Avihú fueron atraídos hacia la luz - y cayeron.
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¿Nosotros? Necesitamos aprender a vivir con la luz dentro de límites. Dentro de un cuerpo. Dentro de las mitzvot.
¿Qué nos dice la Torá con esto?
“No intentes volar. Aprende a caminar correctamente.”
Una enseñanza maravillosa del Rabino Shimshón Rafael Hirsch:
El Rav Hirsch enseña que la Torá no quiere que busquemos la santidad solo en momentos elevados, sino que vivamos en santidad - a través de todo lo que hacemos: lo que comemos, cómo tocamos, lo que pensamos.
La verdadera espiritualidad - está precisamente en los pequeños detalles.
En Bereshit Rabá (44, 1) se dice:
“Los mandamientos fueron dados solo para refinar a las criaturas.”
Es decir - lo que comes, lo que introduces en tu cuerpo - afecta tu alma.
Por eso la Torá se detiene en esto. Por eso detalla tanto. Dice: Eres santo. Eres un recipiente. Eres un pequeño santuario.
¿Y qué tiene que ver esto con la muerte de Nadav y Avihú?
Ellos intentaron tocar la Presencia Divina salvajemente, sin permiso, sin preparación.
Y la Torá responde:
No es así como se llega a la santidad. La santidad se construye con disciplina. Con límites. Con comida kasher. Con recato.
La muerte de ellos - es una lección.
La continuación de la parashá - es una respuesta. Un camino de vida.
Rabí Natán de Breslov enseña:
La Torá enumera los animales impuros para que entendamos: en el mundo también hay oscuridad. Aprende a distinguir. Aprende a tener cuidado. Aprende a filtrar.
La santidad no huye de la vida - la penetra.
La Torá no se conforma con la luz celestial - nos quiere santos también en la cocina. También en el congelador. También en el plato.
Porque ahí - ahí es donde realmente se mide la cercanía a Dios. No en el fuego - sino en lo cotidiano.