22Lo tira'úm ki Adonai Eloheijém hu haniljám lajém
En esta aliá Moisés continúa describiendo la división de la ribera oriental del Jordán entre las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Menashé. Se trata de una división concreta de regiones geográficas, desde el Guilad hasta el arroyo Arnón, hacia el este del Jordán, y hasta el Mar Muerto por el sur. Los límites se detallan con precisión, y subrayan el comienzo del asentamiento efectivo de tribus en la tierra prometida.
A la vez, queda claro que la cooperación entre las tribus es una condición central: aunque las tribus de Rubén y Gad reciben su heredad ya ahora, se les exige cruzar como vanguardia delante de las demás tribus en la guerra por la herencia de la tierra occidental. Solo después de que se concrete la herencia de sus hermanos podrán volver y asentarse en paz en la suya.
Al final de la aliá aparece un encargo especial a Josué hijo de Nun, el sucesor de Moisés: fortalecerse y no temer a los reyes que encontrará más adelante en el camino. Moisés le recuerda lo que Dios hizo a Sijón y a Og, y con ello le da confianza para el futuro: “ken ya’asé Adonai lejól hamamlajót… lo tira’úm… Adonai Eloheijém hu haniljám lajém” (así hará el Señor a todos los reinos… no les teman… el Señor su Dios es quien pelea por ustedes, Deuteronomio 3:21-22).
Una idea para la vida: a veces una persona siente que ya llegó a su destino, tiene heredad, calma y estabilidad. Pero la Torá enseña que debemos ocuparnos también de los demás, cruzar “jalutsím… lifnéi ajeijém” (como vanguardia… delante de sus hermanos, Deuteronomio 3:18). Quien ya está en un lugar seguro carga con la responsabilidad de ayudar a otros a llegar allí. Y aun cuando se nos impone una tarea difícil, podemos sostenerla sabiendo que Dios es quien pelea por nosotros, y nuestra parte es estar allí, fortalecernos y actuar, con entrega, responsabilidad y fe.
Más Preguntas sobre la Parashá
Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.