Parashá Ki Tavó - Quinta Aliá
Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.
Los dos montes, las doce maldiciones, y una bendición que entra en lo cotidiano
La aliá se abre con la preparación para la ceremonia de la bendición y de la maldición después del cruce del Jordán. Seis tribus están de pie sobre el monte Guerizim para la bendición y seis tribus sobre el monte Eival para la maldición. Los levitas se dirigen a todo Israel en voz alta, y todo el pueblo participa en la ceremonia respondiendo amén.
Después viene una serie de maldiciones sobre distintos actos: hacer una imagen tallada y una imagen de fundición en secreto, tratar con ligereza al padre y a la madre, correr el lindero del prójimo, hacer errar al ciego en el camino, torcer el juicio del extranjero, del huérfano y de la viuda, las relaciones prohibidas, herir al prójimo en secreto, tomar soborno para dañar sangre inocente, y por último una maldición general sobre quien no sostiene las palabras de la Torá para hacerlas. Después de cada una de las maldiciones el pueblo responde amén, y con ello no solamente escucha las palabras sino que toma sobre sí la responsabilidad de cumplirlas.
De aquí la aliá pasa a las bendiciones. Si Israel escucha la voz de Dios y guarda para hacer sus preceptos, las bendiciones vienen y lo alcanzan. La bendición abarca todos los ámbitos de la vida: en la ciudad y en el campo, en el fruto del vientre, en el fruto de la tierra y en los animales, en la canasta y en la artesa, al entrar y al salir. Es decir, la bendición no está limitada a un lugar sagrado ni a un momento especial, sino que se extiende hacia la vida cotidiana misma.
Reflexiones de la aliá
El pacto se vuelve una responsabilidad pública
Todo el pueblo responde amén. No hay aquí una situación en la que unos pocos líderes acepten las palabras en nombre de todos. Cada persona entra en el pacto de manera personal, pero como parte de una comunidad entera.
Muchas de las maldiciones tratan de lo que se hace sin público
Una imagen en secreto, herir al prójimo en secreto, el soborno y el correr un lindero pueden hacerse lejos de los ojos del público. En el plano de la idea, la Torá subraya que la moral verdadera se pone a prueba especialmente allí donde una persona cree que nadie la ve.
El débil es la prueba de la justicia
El ciego, el extranjero, el huérfano, la viuda y la sangre inocente aparecen dentro de la lista. Una sociedad no se mide solamente por su trato hacia los fuertes y hacia quienes pueden defenderse, sino por la forma en que protege a quienes son más fáciles de dañar.
Amén es participación y no solamente escucha
El pueblo no queda pasivo. Cada amén conecta a la persona con el sentido de las palabras. En el plano de la idea, hay una gran diferencia entre saber qué es lo correcto y decir con la boca que asumo la responsabilidad por ello.
La última maldición une todos los detalles en un solo cuadro
No alcanza con abstenerse de una transgresión determinada. El cierre pasa a un compromiso abarcador de sostener las palabras de la Torá y de hacerlas. Los detalles importan, pero son parte de una forma de vida entera.
La bendición llega a todos los espacios de la vida
La ciudad y el campo, la familia, la cosecha, los animales, el alimento, el entrar y el salir; todo entra en el espacio de la bendición. El mensaje es que no hay una división tajante entre una vida espiritual y una vida práctica. La Torá aspira a influir en ambas a la vez.
La bendición alcanza a la persona
La formulación de la aliá crea un cuadro en el que la bendición no es solamente algo que una persona persigue. Cuando la forma de vida se alinea con el pacto, la abundancia misma llega hasta ella y la acompaña dentro de la rutina del vivir.
Más Preguntas sobre la Parashá
Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.
Estudio diario de Torá