Parashá Masei - Tercera Aliá
Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.
Los hijos de Israel están en el umbral de la entrada a la tierra. El campamento de Israel acampa en las llanuras de Moab, mirando hacia el Jordán, viendo con los ojos del alma la Tierra Prometida que se encuentra justo al otro lado del río. Y entonces llega el mandato, no un mandato de partida, sino un mandato de herencia: el pueblo no solo entrará a la tierra, sino que tomará posesión de ella, la heredará, desmantelará de ella los restos de la cultura pagana, y comenzará a construir una realidad nueva de santidad.
La tercera aliá se abre con un mandato doble: desposeer a los habitantes de la tierra, y destruir los símbolos de la idolatría que hay en ella. La Torá subraya que no basta con una conquista externa; se necesita también una limpieza profunda. Y si no, “vehayá ashér totíru mehém… vetsarerú etjém” (los que dejen de ellos… los hostigarán, Números 33:55).
Inmediatamente después, la Torá detalla las fronteras de la tierra. Del Gran Mar en el oeste hasta el Mar Salado en el este, del norte hasta la frontera de Egipto en el sur, la tierra queda delimitada y definida. No como un sueño difuso, sino como un espacio concreto, con fronteras y con responsabilidad.
¿Qué se esconde bajo las descripciones secas de las fronteras?
El mandato de desposeer a los habitantes de la tierra no es solo una instrucción geográfica, sino una exigencia interior. Entrar a una etapa nueva no es solo entrar; requiere hacer lugar. Lo que queda sin depurar, las influencias del pasado no purificadas, puede convertirse en “lesikím be’eineijém velitsniním betsideijém” (espinas en sus ojos y aguijones en sus costados, Números 33:55). Lo que se descuida tiende a volver y a doler. La renovación exige limpieza, discernimiento, decisión.
¿Y las fronteras? Vienen a enseñar que también en la tierra hay lugar para cada tribu, cada familia, cada alma. Cada uno entra a su lugar preciso. No todo está abierto, y no todo es azaroso. La Torá subraya: “begorál” (por sorteo), y no solo por lógica. Hay fronteras, y hay una porción precisa destinada a cada uno para heredar, en lugar de aferrarse a todo.
Y la pregunta ante nosotros: ¿conquistaremos solo el territorio, o también lo limpiaremos de verdad?
Más Preguntas sobre la Parashá
Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.
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