Parashá Noaj - Quinta Aliá
Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.
Noé sobrevivió al diluvio. Pero ¿cómo formar una familia y construir un mundo después de haber visto un mundo entero destruido?
La quinta aliá trata de la promesa de que esa destrucción no se repetirá y de la señal que la acompaña: el arcoíris en la nube. Detrás de esa imagen conocida hay preguntas sobre el miedo, la confianza y la capacidad de empezar de nuevo.
¿Por qué necesita Noé un pacto?
vahakimoti et berití itjém veló yikarét kol basár od mimei hamabúl veló yihyé od mabul leshajét ha’árets
Traducción: Estableceré mi pacto con ustedes: nunca más será exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá de nuevo un diluvio que destruya la tierra.
En la aliá anterior, Noé y sus hijos recibieron la bendición de fructificar y multiplicarse. Rashí explica que Noé temía hacerlo hasta que Dios prometió no volver a destruir el mundo. El pacto refuerza la promesa y la señal le da una expresión visible. Rashí sobre Génesis 9:9
Según su interpretación, la promesa responde a una dificultad real de Noé: ¿por qué traer hijos a un mundo que podría volver a ser destruido? La salvación le permitió vivir; el pacto ofrece una base para las vidas que vendrán después de la suya.
Y su alcance supera a su familia. Los versículos incluyen a sus descendientes y a los animales que salieron del arca. El futuro prometido aquí es compartido por el ser humano y las criaturas que viven a su lado. Génesis 9:9-10
¿Es este el primer arcoíris del mundo?
et kashti natáti be’anán vehaytá le’ót brit beini uvéin ha’árets
Traducción: He puesto mi arco en la nube, y será una señal del pacto entre mí y la tierra.
Podría entenderse que el arcoíris fue creado ahora, después del diluvio. Rambán plantea esa posibilidad, pero más adelante en su comentario propone otra lectura: el arcoíris es un fenómeno natural que existe desde la creación del mundo y ahora se establece como señal del pacto.
También se apoya en la observación de la naturaleza: puede verse algo parecido a un arcoíris al colocar un recipiente con agua frente al sol. Además, examina con precisión las palabras del versículo: la colocación del arco se describe en pasado y su función como señal del pacto se presenta como lo que sigue. Rambán sobre Génesis 9:12
Esta interpretación contiene una idea sorprendente: una señal no tiene que ser algo nuevo ni una alteración del orden natural. Una imagen que ya existe puede adquirir un significado nuevo a raíz de una promesa. La nube y el arcoíris siguen formando parte del mundo conocido, pero desde ahora recuerdan un pacto entre Dios y los seres vivos de la tierra.
¿Por qué un arco?
En el mismo comentario, Rambán explica la forma de la señal. El arcoíris recuerda a un arco de guerra, pero no se presenta como un arma que dispara desde el cielo hacia la tierra. Compara su forma con la de un arco que los combatientes vuelven al buscar la paz, y añade que no tiene cuerda sobre la cual colocar flechas.
Es una lectura simbólica de la forma: la imagen que recuerda un arma se convierte en señal del cese de la destrucción. Rambán sobre Génesis 9:12
Así surge una imagen llena de significado. La nube sigue apareciendo y la lluvia todavía puede caer. El pacto no promete un mundo sin peligro ni sufrimiento; su contenido explícito es que no habrá otro diluvio que destruya la tierra y toda carne.
Noé no necesita borrar lo que vio para empezar de nuevo. Junto al recuerdo de la destrucción, recibe ahora una razón para confiar en el futuro.
Más Preguntas sobre la Parashá
Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.
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