Parashá Noaj - Cuarta Aliá
Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.
El diluvio terminó, pero ¿ha cambiado el ser humano?
Noé sale a un mundo devastado. Construye un altar, ofrece sacrificios y Dios decide no volver a herir a todos los seres vivos como lo hizo antes. Sin embargo, en la razón de esa decisión aparece una afirmación sorprendente: la inclinación humana al mal sigue existiendo.
¿Cómo empezar de nuevo cuando el problema que llevó a la destrucción no ha desaparecido?
Salir al mundo
La aliá comienza con un mandato:
tsé min hatevá atá ve’ishtejá uvanéja unshéi vanéja itáj
Traducción: Sal del arca, tú y tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos contigo.
Tras la larga espera, Noé y su familia salen, junto con los animales. El primer acto de Noé que la Torá relata después de la salida es construir un altar y ofrecer holocaustos de los animales y las aves puros.
Rashí explica que Noé dedujo del mandato de llevar siete parejas de animales puros que también estaban destinados al sacrificio. El detalle que recibió antes del diluvio cobra ahora sentido: ya durante los preparativos para la salvación había lugar para un acto que realizaría después. Rashí sobre Génesis 8:20
¿Cómo leer una descripción de Dios oliendo un sacrificio?
El versículo siguiente describe a Dios percibiendo el aroma del sacrificio. Ibn Ezra subraya que no debe entenderse como una acción física de oler. Es un lenguaje que describe la aceptación favorable del holocausto mediante una imagen conocida de la experiencia humana: un aroma agradable. Ibn Ezra sobre Génesis 8:21
Esta distinción abre una forma de leer el relato: la Torá utiliza lenguaje humano para describir la relación entre Dios y el ser humano. Según Ibn Ezra, la descripción sensorial expresa que el sacrificio fue aceptado.
La inclinación al mal: ¿motivo de destrucción o de misericordia?
Después del sacrificio se dice:
vayáraj Adonai et réaj hanijóaj vayómer Adonai el libó lo osif lekalel od et ha’adamá baavur ha’adám ki yétser lev ha’adám ra mineurav veló osif od lehakót et kol jai ka’ashér asíti
Traducción: Dios percibió el aroma agradable y Dios dijo en su corazón: No volveré a maldecir el suelo por causa del ser humano, pues la inclinación del corazón humano es mala desde su juventud; tampoco volveré a herir a todos los seres vivos como lo he hecho.
Antes del diluvio, la Torá describía la maldad humana y los malos pensamientos del corazón como parte del contexto de la decisión de destruir el mundo. Aquí, la inclinación al mal aparece precisamente en la razón para no repetir la destrucción. Las formulaciones no son idénticas, pero la tensión entre ellas resulta evidente. Génesis 6:5-7
Rambán explica que el versículo habla en defensa de los seres humanos: la inclinación al mal está presente desde el comienzo de la juventud y no en la vejez. Presenta esta afirmación como un motivo para no herir a todos los seres vivos. Rambán sobre Génesis 8:21
Según esta lectura, la continuidad del mundo no descansa en una promesa de que las personas serán perfectas a partir de ahora. Se toma en cuenta su debilidad. Pero el resto de la aliá deja claro que esa consideración viene acompañada de límites severos.
El ser humano débil también fue creado a imagen de Dios
Noé y sus hijos reciben la bendición de fructificar y multiplicarse. Se les permite comer animales, junto con una restricción relacionada con la carne y su sangre. Después llega una advertencia explícita sobre el derramamiento de sangre humana:
shofej dam ha’adám ba’adám damó yishaféj ki betsélem Elohim asá et ha’adám
Traducción: Quien derrame sangre humana, por un ser humano será derramada su sangre, porque a imagen de Dios hizo Él al ser humano.
Sforno interpreta la ejecución del juicio como un asunto del tribunal. Explica la gravedad del daño a una persona por la imagen divina que hay en ella, vinculada en su comentario a su alma capaz de comprender. Sforno sobre Génesis 9:6
Las dos descripciones aparecen en la misma aliá: el ser humano tiene una inclinación al mal y su vida es valiosa porque fue creado a imagen de Dios. En esta combinación puede verse el desafío del mundo después del diluvio: reconocer la debilidad humana y, al mismo tiempo, exigir responsabilidad y proteger la vida de los demás.
El mundo empieza de nuevo con personas que todavía pueden hacer daño. Su esperanza descansa en la posibilidad de que su debilidad no determine todo su futuro y de que su valor las obligue a construir una vida distinta.
Más Preguntas sobre la Parashá
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