Parashá Reé - Sexta Aliá
Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.
La aliá abre cambiando las reglas del juego económico: “Mikéts shéva shaním ta’asé shemitá” (al cabo de siete años harás remisión, 15:1). No es solo descanso para la tierra, sino un reinicio social: “shamót kol Bá’al mashé yadó” (todo acreedor soltará lo que su mano prestó, 15:2): aflojar la presión, devolver el aliento al deudor y a la sociedad. La Torá se atreve a fijar una meta utópica: “Éfes ki lo yihyé bejá evyón” (no habrá en ti necesitado, 15:4), y de inmediato la equilibra con un realismo lúcido: “Ki lo yejdál evyón mikérev ha’árets” (no cesará el necesitado de en medio de la tierra, 15:11). La tensión entre visión y realidad engendra un mandamiento activo: no esperar un mundo perfecto, sino crearlo con las manos abiertas.
Por eso la Torá advierte contra el cinismo sofisticado que se esconde detrás de los cálculos de la shemitá: “korvá shenát hashéva… vera’á einjá” (se acerca el año séptimo… y tu ojo mira con mezquindad a tu hermano necesitado, 15:9): no apagues el corazón porque la matemática no cierra. La respuesta es un movimiento doble de corazón y mano: “Natón titén” (dar, le darás, 15:10) y “patóaj tiftáj et yadjá” (abrir, abrirás tu mano, 15:11). La bendición, enseña la aliá, no llega a pesar de la entrega, sino gracias a ella: “ki biglál hadavár hazé Yevarejejá” (porque por esta cosa te bendecirá Adonai tu Dios, 15:10).
La segunda parte pasa de las deudas a las relaciones: “Uvashaná hashevi’ít teshaljénu jofshí” (y en el año séptimo lo dejarás ir libre, 15:12). La liberación del esclavo no es solo un paso técnico: es un rito colectivo de identidad. No se lo despide “reikám” (con las manos vacías, 15:13); más bien “Ha’aník ta’aník lo” (proveer, le proveerás, 15:14) de la abundancia del rebaño, la era y el lagar (15:13-14). ¿Por qué? “ki éved hayíta… vayifdejá Adonai Elohéja” (porque esclavo fuiste… y Adonai tu Dios te redimió, 15:15): la memoria histórica traducida en una política social generosa. Y si el esclavo elige quedarse por voluntad propia, el rito en la oreja y junto a la puerta enmarca la elección y su precio: la libertad es un valor, y también renunciar a ella es un acto de enorme peso (15:16-17).
Tres lecturas breves de la aliá:
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Economía con memoria: las deudas se miden también en virtudes; a veces la remisión repara el tejido humano más que cualquier cobranza.
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Moral contra cinismo: la Torá reconoce el cálculo económico, pero exige un corazón abierto justo cuando el gráfico no conviene.
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Libertad con responsabilidad: la liberación viene acompañada de dotación; la libertad verdadera no deja vacío detrás.
Una idea breve: la visión sin acción queda en eslogan; la acción sin visión se desgasta en cinismo. La shemitá cose ambas: un mandamiento que convierte la cuenta en construcción de sociedad.
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