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Parashat Shoftim - Séptima Aliá

· 4 min de lectura
Texto bíblico (Shoftim — Aliá 7 de 7)

Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.

י כִּי תִקְרַב אֶל עִיר לְהִלָּחֵם עָלֶיהָ וְקָרָאתָ אֵלֶיהָ לְשָׁלוֹם׃
20:10 Ki tikráv el ir lehilajém aléha vekaratá elehá leshalóm
יא וְהָיָה אִם שָׁלוֹם תַּעַנְךָ וּפָתְחָה לָךְ וְהָיָה כָּל הָעָם הַנִּמְצָא בָהּ יִהְיוּ לְךָ לָמַס וַעֲבָדוּךָ׃
11 Vehayá im shalóm ta'anjá ufatjá laj vehayá kol ha'ám hanimtsá va yihyú lejá lamás va'avadujá
יב וְאִם לֹא תַשְׁלִים עִמָּךְ וְעָשְׂתָה עִמְּךָ מִלְחָמָה וְצַרְתָּ עָלֶיהָ׃
12 Ve'ím lo tashlím imáj ve'asetah imjá miljamá vetsartá aléha
יג וּנְתָנָהּ יְדוָד אֱלֹהֶיךָ בְּיָדֶךָ וְהִכִּיתָ אֶת כָּל זְכוּרָהּ לְפִי חָרֶב׃
13 Untanáh Adonai Elohéja beyadejá vehikitá et kol zejurá lefí járev
יד רַק הַנָּשִׁים וְהַטַּף וְהַבְּהֵמָה וְכֹל אֲשֶׁר יִהְיֶה בָעִיר כָּל שְׁלָלָהּ תָּבֹז לָךְ וְאָכַלְתָּ אֶת שְׁלַל אֹיְבֶיךָ אֲשֶׁר נָתַן יְדוָד אֱלֹהֶיךָ לָךְ׃
14 Rak hanashím vehatáf vehabehemá vejól ashér yihyé va'ír kol shelaláh tavóz laj ve'ajaltá et shelál oyvejá ashér natán Adonai Elohéja laj
טו כֵּן תַּעֲשֶׂה לְכָל הֶעָרִים הָרְחֹקֹת מִמְּךָ מְאֹד אֲשֶׁר לֹא מֵעָרֵי הַגּוֹיִם הָאֵלֶּה הֵנָּה׃
15 Ken ta'asé lejól he'arím harejokót mimjá me'ód ashér lo me'aréi hagoyím ha'éle héna
טז רַק מֵעָרֵי הָעַמִּים הָאֵלֶּה אֲשֶׁר יְדוָד אֱלֹהֶיךָ נֹתֵן לְךָ נַחֲלָה לֹא תְחַיֶּה כָּל נְשָׁמָה׃
16 Rak me'aréi ha'amím ha'éle ashér Adonai Elohéja notén lejá najalá lo tejayé kol neshamá
יז כִּי הַחֲרֵם תַּחֲרִימֵם הַחִתִּי וְהָאֱמֹרִי הַכְּנַעֲנִי וְהַפְּרִזִּי הַחִוִּי וְהַיְבוּסִי כַּאֲשֶׁר צִוְּךָ יְדוָד אֱלֹהֶיךָ׃
17 Ki hajarém tajarimém haChití veha'Emorí haKna'aní vehaPrizí haJiví vehaYevusí ka'ashér tsivejá Adonai Elohéja
יח לְמַעַן אֲשֶׁר לֹא יְלַמְּדוּ אֶתְכֶם לַעֲשׂוֹת כְּכֹל תּוֹעֲבֹתָם אֲשֶׁר עָשׂוּ לֵאלֹהֵיהֶם וַחֲטָאתֶם לַידוָד אֱלֹהֵיכֶם׃
18 Lema'án ashér lo yelamdú etjém la'asót kejól to'avotám ashér asú le'Eloheihém vajatatém l'Adonai Eloheijém
יט כִּי תָצוּר אֶל עִיר יָמִים רַבִּים לְהִלָּחֵם עָלֶיהָ לְתָפְשָׂהּ לֹא תַשְׁחִית אֶת עֵצָהּ לִנְדֹּחַ עָלָיו גַּרְזֶן כִּי מִמֶּנּוּ תֹאכֵל וְאֹתוֹ לֹא תִכְרֹת כִּי הָאָדָם עֵץ הַשָּׂדֶה לָבֹא מִפָּנֶיךָ בַּמָּצוֹר׃
19 Ki tatsúr el ir yamím rabím lehilajém aléha letofsá lo tashjít et etsá lindoáj aláv gárzen ki miménu tojél ve'otó lo tijrót ki ha'adám ets hasadé lavó mipanéja bamatsór
כ רַק עֵץ אֲשֶׁר תֵּדַע כִּי לֹא עֵץ מַאֲכָל הוּא אֹתוֹ תַשְׁחִית וְכָרָתָּ וּבָנִיתָ מָצוֹר עַל הָעִיר אֲשֶׁר הִוא עֹשָׂה עִמְּךָ מִלְחָמָה עַד רִדְתָּהּ׃
20 Rak ets ashér tedá ki lo ets ma'ajál hu otó tashjít vejaratá uvaníta matsór al ha'ír ashér hi osá imjá miljamá ad ridtá
כא א כִּי יִמָּצֵא חָלָל בָּאֲדָמָה אֲשֶׁר יְדוָד אֱלֹהֶיךָ נֹתֵן לְךָ לְרִשְׁתָּהּ נֹפֵל בַּשָּׂדֶה לֹא נוֹדַע מִי הִכָּהוּ׃
21:1 Ki yimatsé jalál ba'adamá ashér Adonai Elohéja notén lejá lerishtá nofél basadé lo nodá mi hikáhu
ב וְיָצְאוּ זְקֵנֶיךָ וְשֹׁפְטֶיךָ וּמָדְדוּ אֶל הֶעָרִים אֲשֶׁר סְבִיבֹת הֶחָלָל׃
2 Veyats'ú zekenejá veshoftejá umadedú el he'arím ashér sevivót hejalál
ג וְהָיָה הָעִיר הַקְּרֹבָה אֶל הֶחָלָל וְלָקְחוּ זִקְנֵי הָעִיר הַהִוא עֶגְלַת בָּקָר אֲשֶׁר לֹא עֻבַּד בָּהּ אֲשֶׁר לֹא מָשְׁכָה בְּעֹל׃
3 Vehayá ha'ír hakerová el hejalál velakjú ziknéi ha'ír hahí eglát bakár ashér lo ubád bah ashér lo mashjá be'ól
ד וְהוֹרִדוּ זִקְנֵי הָעִיר הַהִוא אֶת הָעֶגְלָה אֶל נַחַל אֵיתָן אֲשֶׁר לֹא יֵעָבֵד בּוֹ וְלֹא יִזָּרֵעַ וְעָרְפוּ שָׁם אֶת הָעֶגְלָה בַּנָּחַל׃
4 Vehoridu ziknéi ha'ír hahí et ha'eglá el nájal eitán ashér lo ye'avéd bo veló yizaréa ve'arfú sham et ha'eglá banájal
ה וְנִגְּשׁוּ הַכֹּהֲנִים בְּנֵי לֵוִי כִּי בָם בָּחַר יְדוָד אֱלֹהֶיךָ לְשָׁרְתוֹ וּלְבָרֵךְ בְּשֵׁם יְדוָד וְעַל פִּיהֶם יִהְיֶה כָּל רִיב וְכָל נָגַע׃
5 Venigshú hakohanim bnei leví ki vam bajár Adonai Elohéja leshartó ulvaréj beshém Adonai ve'ál pihém yihyé kol riv vejól nága
ו וְכֹל זִקְנֵי הָעִיר הַהִוא הַקְּרֹבִים אֶל הֶחָלָל יִרְחֲצוּ אֶת יְדֵיהֶם עַל הָעֶגְלָה הָעֲרוּפָה בַנָּחַל׃
6 Vejól ziknéi ha'ír hahí hakrovím el hejalál yirjatsú et yedeihem al ha'eglá ha'arufá vanájal
ז וְעָנוּ וְאָמְרוּ יָדֵינוּ לֹא (שפכה) [שָׁפְכוּ] אֶת הַדָּם הַזֶּה וְעֵינֵינוּ לֹא רָאוּ׃
7 Ve'anú ve'amrú yadeinú lo shafjú et hadám hazé ve'eineinú lo raú
ח כַּפֵּר לְעַמְּךָ יִשְׂרָאֵל אֲשֶׁר פָּדִיתָ יְדוָד וְאַל תִּתֵּן דָּם נָקִי בְּקֶרֶב עַמְּךָ יִשְׂרָאֵל וְנִכַּפֵּר לָהֶם הַדָּם׃
8 Kapér le'amjá Yisra'él ashér paditá Adonai ve'ál titén dam nakí bekérev améja Yisra'él venikapér lahém hadám
ט וְאַתָּה תְּבַעֵר הַדָּם הַנָּקִי מִקִּרְבֶּךָ כִּי תַעֲשֶׂה הַיָּשָׁר בְּעֵינֵי יְדוָד׃
9 Ve'atá teva'ér hadám hanakí mikirbejá ki ta'asé hayashár be'einéi Adonai

Un llamado de paz, un límite al poder y responsabilidad por la sangre derramada

La aliá se abre con las leyes de la guerra. Cuando Israel se acerca a una ciudad para pelear contra ella, el primer paso no es el asedio sino un llamado de paz. Si la ciudad acepta la paz y abre sus puertas, su gente queda como tributaria y sirve a Israel. Si no hace las paces y sale a la guerra, la Torá describe el asedio y las leyes de la conquista. Enseguida la Torá distingue de manera explícita entre las ciudades lejanas y las ciudades de los pueblos dentro de la tierra heredada, para las cuales se fija otra ley, y la razón que se da es evitar que Israel aprenda las abominaciones que ellos practicaban en el culto a sus dioses.

Incluso durante el asedio la Torá pone un límite al poder. Cuando el asedio se prolonga muchos días, está prohibido destruir un árbol frutal para usar su madera en las obras del cerco, porque de él se come. Solo un árbol que se sabe que no es frutal puede talarse para construir el asedio. La guerra no es permiso para una destrucción indiscriminada.

Desde aquí la aliá pasa a un caso completamente distinto: se encuentra una persona muerta en el campo y no se sabe quién la golpeó. No hay asesino conocido ni testimonio que permita llevar a alguien a juicio, y sin embargo la Torá no deja que el caso desaparezca como un hecho del que nadie es responsable. Los ancianos y los jueces salen y miden hacia las ciudades alrededor del muerto, y la ciudad más cercana se vuelve el centro del proceso.

Los ancianos de esa ciudad toman una becerra que no fue trabajada ni tiró del yugo, la bajan a un arroyo firme que no se labra ni se siembra, y allí le desnucan. Los sacerdotes, hijos de Leví, se acercan, y los ancianos de la ciudad lavan sus manos sobre la becerra. Declaran que no derramaron esta sangre y que no vieron el hecho, y piden expiación por el pueblo de Israel. La aliá termina con la exigencia de quitar la sangre inocente de en medio del pueblo y hacer lo recto a los ojos de Adonai.

Reflexiones de la aliá

La guerra también tiene límites

La aliá no presenta la guerra como un estado en el que todo está permitido. Antes del asedio hay un llamado de paz, y dentro del asedio mismo hay una prohibición de destruir árboles frutales. Justamente donde se aplica un gran poder, la Torá agrega marcos que lo limitan.

No todo enemigo recibe la misma ley

El texto mismo distingue entre ciudades lejanas y las ciudades de los pueblos dadas en heredad. Este es un punto importante de lectura precisa: no se puede tomar una ley dicha en un marco y trasladarla automáticamente a toda situación de guerra.

Un árbol frutal no es parte del enemigo

El versículo sobre el árbol del campo se lee a veces como si dijera que la persona es como un árbol. En el contexto inmediato se puede proponer otra lectura, y esto es interpretación: el árbol del que comes no es un enemigo que justifique la destrucción. Aun dentro de un conflicto hay que saber separar entre quien pelea contra ti y los recursos que sostienen la vida.

Cuando no se sabe quién es culpable, la responsabilidad pública no desaparece

En el caso del muerto no hay asesino conocido, y aun así los ancianos y los jueces salen, miden y actúan. La Torá enseña que la incapacidad de identificar al culpable no es razón para ignorar una pérdida de vida.

La ciudad más cercana no puede decir que no es asunto suyo

La medición conecta el hecho con la comunidad más cercana. Aun cuando no se probó que uno de sus habitantes hizo el acto, el liderazgo de la ciudad debe pararse frente a la sangre derramada y ser parte del proceso de expiación.

El liderazgo se mide también por lo que ocurrió sin que lo viera

Los ancianos de la ciudad dicen que sus ojos no vieron. Y aun así están ahí, junto a la becerra, dentro del rito. La idea que surge del pasaje es que el liderazgo no termina solo donde se puede señalar un acto directo suyo. Hay responsabilidad también por lo que sucede dentro del espacio que le fue confiado.

La aliá empieza con la guerra y termina con la vida de una sola persona

Al principio trata de ciudades, ejércitos y asedio. Al final la Torá se detiene sobre una persona hallada muerta en el campo. Ese salto marcado enseña que aun dentro de grandes cuestiones nacionales, la sangre de un individuo no es un detalle que la historia grande se traga.

Más Preguntas sobre la Parashá

Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.

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