La aliá se abre con el llamado de Moisés: “shemá Yisra’él et hajukím ve’ét hamishpatím” (Escucha, Israel, los estatutos y las leyes, Deuteronomio 5:1), no solo como un mandato general, sino como una invitación personal a escuchar en profundidad. Moisés recuerda al pueblo que el pacto en Jorev no es un relato histórico sobre antepasados lejanos, está vigente aquí y ahora: “itánu anájnu éle fo hayóm kulánu jáyim” (con nosotros, que estamos todos aquí vivos hoy, Deuteronomio 5:3).
Describe la revelación imponente: cara a cara con Dios, el fuego ardiendo, la voz divina que se oye. Y Moisés, como intermediario, transmite la palabra de Dios, no porque Dios esté lejos, sino porque Israel temió el fuego y no subió al monte.
Aquí se entregan de nuevo los Diez Mandamientos, fundamentos de la fe y de la moral. La división aceptada es cinco y cinco. Los primeros cinco son entre la persona y Dios: la fe en el Dios único, la prohibición de servir ídolos o hacer una imagen, honrar el nombre de Dios, guardar Shabat y honrar a los padres. Honrar a los padres parece a primera vista pertenecer a los mandamientos entre las personas, pero la Guemará enseña que su lugar está precisamente aquí: “La Escritura equiparó el honor al padre y a la madre con el honor al Omnipresente” (Kidushín 30b). Los últimos cinco son entre la persona y su prójimo: las prohibiciones de asesinar, adulterar, robar, dar falso testimonio y codiciar, y en la codicia no es solo el acto sino incluso el deseo interior.
El mandato “Shamór et yom haShabát lekadshó” (Guarda el día de Shabat para santificarlo, Deuteronomio 5:12) aparece aquí con una redacción distinta de la del libro de Éxodo. Rashí se detiene en esto: “Y en las primeras dice ‘Recuerda’. Ambas fueron dichas en una sola expresión y en una sola palabra, y fueron oídas en una sola escucha” (Rashí sobre Deuteronomio 5:12). El énfasis aquí es la dimensión de la libertad: así como tú saliste de la casa de servidumbre, así también descansarán tu siervo y tu animal. Shabat es un espacio de igualdad y compasión.
Moisés recuerda que el pacto no es solo memoria, sino un compromiso diario. Los Diez Mandamientos no son únicamente un código legal “religioso”, sino la base de una vida de santidad, moral y responsabilidad. Así también en Shabat, donde el descanso no es solo sosiego sino testimonio vivo de la fe, de la libertad y de valores que están por encima del tiempo.
Más Preguntas sobre la Parashá
Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.