¿Por qué falta la vav en las generaciones de Ismael?
La pregunta: ¿Por qué la palabra hebrea que designa las generaciones de Ismael se escribe sin ninguna vav, mientras que la misma palabra para las generaciones de Isaac lleva una? ¿Tiene algún significado esta diferencia?
La respuesta:
Al leer el final de Jayéi Sará, llegamos a la lista de los descendientes de Ismael. Poco después, al comienzo de Toldot, empieza la historia de la familia de Isaac. En ambos lugares aparece la misma palabra hebrea, toldot, pero en el rollo de la Torá no se escribe de la misma manera.
En el caso de Ismael, sus consonantes son tav-lámed-dálet-tav, sin ninguna vav. En el de Isaac, son tav-vav-lámed-dálet-tav, con una vav después de la tav. La diferencia no cambia la pronunciación, pero invita a detenerse: ¿por qué una misma palabra adopta distintas formas escritas? Génesis 25:12, Génesis 25:19
Primero, mirar las letras
La palabra tiene cuatro grafías que conviene distinguir. En la tabla se presentan solo las consonantes, sin signos vocálicos:
| Consonantes | ¿Qué contiene? | Ejemplo |
|---|---|---|
| tav-vav-lámed-dálet-vav-tav | Dos vav | Generaciones del cielo y la tierra, Génesis 2:4 |
| tav-vav-lámed-dálet-tav | Solo la primera vav | Generaciones de Isaac, Génesis 25:19 |
| tav-lámed-dálet-vav-tav | Solo la segunda vav | Generaciones de Jacob, Génesis 37:2 |
| tav-lámed-dálet-tav | Ninguna vav | Generaciones de Ismael, Génesis 25:12 |
Minjat Shai recoge una tradición detallada: en la Torá, la grafía con dos vav aparece en las generaciones del cielo y la tierra; la grafía sin ninguna aparece en las generaciones de Ismael; y en tres lugares aparece solo la segunda vav, dos veces en las generaciones de Esaú y una en las de Jacob. Las demás apariciones en la Torá llevan solo la primera vav. Minjat Shai sobre Génesis 2:4
Hay un detalle que merece atención: Jacob y Esaú pertenecen al mismo grupo de grafías. Por eso, el número de vav por sí solo no permite determinar quién es más justo o quién tiene mayor vínculo con Abraham. La masora describe la escritura; interpretar su significado requiere un paso más.
Dos vav, desde la creación hasta Péretz
El midrash Bereshit Rabá relaciona dos lugares en los que la palabra lleva dos vav: las generaciones del cielo y la tierra, en Génesis, y las generaciones de Péretz, al final del libro de Rut. Génesis 2:4, Rut 4:18
El midrash habla de cosas que le fueron quitadas al primer ser humano a raíz del pecado, entre ellas su resplandor, su duración de vida y su estatura, y de su futura restitución por medio de un descendiente de Péretz. En esta lectura, la grafía plena se convierte en una imagen de plenitud: el mundo en sus comienzos y la esperanza de renovar lo que se dañó en él. Bereshit Rabá 12:6
¿Por qué Péretz? La genealogía que comienza con él al final de Rut llega hasta David. El midrash también lee esta lista familiar mirando hacia el futuro, hacia el descendiente de Péretz que traerá la reparación. Así, detrás de nombres de padres e hijos, se abre una historia mayor: la de un mundo que perdió algo y la esperanza de recuperarlo. Rut 4:18-22
¿Y qué ocurre con Ismael e Isaac?
La diferencia escrita existe, pero el midrash sobre las dos grafías plenas no explica por sí mismo cada vav en los pasajes de Ismael e Isaac. Podemos conocer sus distintos lugares a través de palabras más explícitas: Dios promete establecer su alianza con Isaac y, en la misma ocasión, también promete bendecir a Ismael y multiplicar su descendencia. Hay una diferencia de misión, junto a una bendición que también recibe Ismael. Génesis 17:19-21
Sobre este trasfondo podemos proponer una reflexión propia acerca de la palabra toldot. Una genealogía cuenta quién nació de quién, pero los relatos de la Torá también preguntan qué pasa de una generación a otra: una alianza, una responsabilidad, una forma de vivir. En el caso de Isaac, la historia que sigue trata precisamente de cómo la alianza y la bendición continuarán en la siguiente generación.
La vav puede servirnos aquí como imagen de vínculo, al igual que la conjunción hebrea vav, que significa «y». Es una propuesta de lectura, no la explicación que Minjat Shai da a la diferencia entre los hermanos. A través de ella podemos preguntar: ¿qué vínculo sostiene a las generaciones? ¿Qué recibimos y qué elegimos transmitir?
Lo llamativo es que justamente la palabra que habla de continuidad aparece en grafías que no siempre son plenas. En el midrash, la grafía plena vuelve en una genealogía que conduce a David y a la esperanza de reparación. Podemos encontrar aquí una idea alentadora: incluso las generaciones escritas dentro de un mundo incompleto pueden llevar un futuro que aún no ha alcanzado su plenitud.