En esta aliá concluimos las leyes de purificación de la tzará’at y pasamos a las leyes del zav, una persona que experimenta una secreción anormal y se encuentra en un estado especial de impureza.
Conclusión de las Leyes de Tzará’at
“Zot torat hatzará’at” (Esta es la ley de la tzará’at). Los versículos 54-57 resumen todas las leyes de la tzará’at: tzará’at en una persona, nétek en la cabeza o la barba, tzará’at en una prenda, y tzará’at en una casa.
Las últimas palabras son: “Lehorot beyom hatame uveyom hatahor” (para enseñar en el día de la impureza y en el día de la pureza). La esencia del trabajo del sacerdote: discernir entre lo impuro y lo puro, una distinción sutil que exige un ojo agudo y un corazón puro.
Leyes del Zav
Una persona que tiene una secreción, una emisión inusual del cuerpo, tres veces o continua. Tal persona se vuelve impura con una impureza grave. Su cama y su asiento se vuelven impuros, y todo el que le toque o lo que esté debajo de él, también se vuelve impuro.
La purificación incluye siete días de cuenta, un baño en aguas vivas, y en el octavo día se traen dos tórtolas o dos pichones, uno como jatat (ofrenda por el pecado) y otro como olá (ofrenda de elevación).
¿Cuál es el mensaje? Para purificarse de la impureza del zav, no basta con una purificación física, sino que también se requiere una expiación espiritual.
Una Reflexión Profunda
El zav simboliza la vida que fluye fuera de su marco adecuado. Cuando las fuerzas de la vida fluyen sin control, eso es impureza. Precisamente la capacidad de contener, dirigir y consagrar, es la santidad.
Conexión con la Parashá
El zav, al igual que el metzorá, emprende un camino de rectificación y purificación. La Torá nos enseña que no hay estado de impureza del cual no se pueda salir. Siempre hay un camino de retorno, un camino de purificación, un camino de expiación.
Más Preguntas sobre la Parashá
Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.