31vayikáj Téraj et Avrám benó ve'et Lot ben Harán ben benó ve'ét Sarái kalató éshet Avrám benó vayetz'ú itám meUr Kasdím laléjet ártsa Kena'án vayavó'u ad Jarán vayeshvú sham
Todos hablan la misma lengua, comparten una meta y saben trabajar juntos. A primera vista, parece un comienzo prometedor para la humanidad después del diluvio. Sin embargo, ese mismo proyecto común es detenido por una intervención divina.
¿Qué salió mal en Babel? ¿La torre alta, el deseo de fama o el uso del poder que nace cuando todos están unidos?
¿Qué quieren lograr los constructores?
El relato comienza con una breve descripción:
vayehí jol ha’árets safá ajat udvarím ajadím.
Traducción: Toda la tierra tenía una sola lengua y las mismas palabras.
Génesis 11:1
Las personas se establecen en una llanura de la tierra de Shinar, fabrican ladrillos y planean la construcción:
vayomrú háva nivné lánu ir umigdál veroshó vashamáyim venaasé lánu Shem pen nafúts al pnéi jol ha’árets.
Traducción: Dijeron: Vamos, construyamos una ciudad y una torre cuya cima llegue a los cielos, y hagámonos un nombre, para no dispersarnos por toda la tierra.
Génesis 11:4
Ibn Ezra explica que no es necesario entender literalmente la altura de la torre, como si permitiera llegar al cielo. Es una manera bíblica de describir una altura enorme. Remite a una descripción semejante de ciudades fortificadas en Deuteronomio. Según su lectura, los constructores querían permanecer juntos y no dispersarse, en contra de la intención de Dios. Ibn Ezra sobre Génesis 11:4
La mirada pasa de la altura de la construcción a su finalidad: quieren asegurar su continuidad como grupo concentrado en un lugar. La dispersión que temen terminará siendo el resultado de sus actos.
Cuando la ciudad se convierte en el centro de poder de todos
Sforno propone una interpretación más severa. Según él, los dirigentes de la generación planeaban hacer de Nimrod el rey de toda la humanidad. La torre albergaría un objeto de culto idolátrico cuya importancia y fama atraería a todos; así, el rey de la ciudad podría dominarlos. Sforno sobre Génesis 11:4
Esta es la interpretación de Sforno sobre la finalidad de la construcción. En los versículos, Nimrod no aparece mencionado en el relato de la torre.
Según esta lectura, la ciudad y la torre son la base para concentrar poder político y religioso. Sforno añade que la uniformidad de lengua y creencia permite avanzar sin las discrepancias que podrían frenar el plan. Su preocupación es que un solo culto idolátrico domine a toda la humanidad y nadie se vuelva hacia el conocimiento del Creador. Sforno sobre Génesis 11:6
La unidad da mucho poder a los constructores. La pregunta es a qué finalidad sirve ese poder.
Y, aun así, tienen un mérito
Rashí compara la generación del diluvio con la de la dispersión, como se llama a la generación de la torre. Describe a esta última como rebelde contra Dios, pero pregunta por qué no desapareció del mundo como la del diluvio.
Su distinción sorprende: en la generación del diluvio había robo y disputas; en la de la dispersión, amor y amistad entre las personas. Sus vínculos contaron a su favor, aunque su propósito fuera incorrecto. Rashí sobre Génesis 11:9
La combinación de las interpretaciones ofrece una imagen compleja: la unidad puede permitir un proyecto peligroso y, aun así, el amor entre las personas puede conservar su valor. No hay una respuesta simple según la cual unirse siempre sea bueno o separarse siempre sea malo. Hay que examinar tanto las relaciones como la meta hacia la que se avanza en común.
La parashá termina a mitad del camino
Después de la dispersión, la Torá sigue a los descendientes de Sem hasta la familia de Téraj. Abram y Sarai entran en el relato, y se dice que Sarai es estéril. Téraj toma a Abram, Sarai y Lot, y salen de Ur de los caldeos hacia Canaán. Pero llegan a Jarán y se establecen allí. Génesis 11:27-32
Rambán explica que Abram es la figura central que impulsa el viaje: salen por su consejo y por él, aunque el versículo comience con Téraj tomando a la familia. Rambán sobre Génesis 11:31
La transición puede leerse como un cambio de enfoque. La ciudad y la torre pretendían fijar a la humanidad en un lugar; al final de la parashá, una familia emprende un viaje todavía incompleto.
La parashá Noaj se cierra en Jarán, antes de llegar a Canaán. Abram ya está en camino, pero la llamada que le dará una nueva dirección solo se oirá en la siguiente parashá.
Más Preguntas sobre la Parashá
Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.