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Parashá Jaiei Sará - Primera Aliá

· 4 min de lectura
Texto bíblico (Génesis 23:1-16)

Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.

כג א וַיִּהְיוּ חַיֵּי שָׂרָה מֵאָה שָׁנָה וְעֶשְׂרִים שָׁנָה וְשֶׁבַע שָׁנִים שְׁנֵי חַיֵּי שָׂרָה׃
23:1 vayihyú jayéi Sará me'á shaná ve'esrím shaná veshéva shaním shnei jayéi Sará
ב וַתָּמָת שָׂרָה בְּקִרְיַת אַרְבַּע הִוא חֶבְרוֹן בְּאֶרֶץ כְּנָעַן וַיָּבֹא אַבְרָהָם לִסְפֹּד לְשָׂרָה וְלִבְכֹּתָהּ׃
2 vatámot Sará beKiryát Arbá hi Jevrón be'érets Kena'án vayavó Avrahám lispód leSará velivkotáh
ג וַיָּקָם אַבְרָהָם מֵעַל פְּנֵי מֵתוֹ וַיְדַבֵּר אֶל בְּנֵי חֵת לֵאמֹר׃
3 vayákom Avrahám me'ál pnei metó vaydabér el bnei Jet lemór
ד גֵּר וְתוֹשָׁב אָנֹכִי עִמָּכֶם תְּנוּ לִי אֲחֻזַּת קֶבֶר עִמָּכֶם וְאֶקְבְּרָה מֵתִי מִלְּפָנָי׃
4 ger vetosháv anojí imajém tnu li ajuzát kéver imajém ve'ekberá metí milfanái
ה וַיַּעֲנוּ בְנֵי חֵת אֶת אַבְרָהָם לֵאמֹר לוֹ׃
5 vaya'anú vnéi Jet et Avrahám lemór lo
ו שְׁמָעֵנוּ אֲדֹנִי נְשִׂיא אֱלֹהִים אַתָּה בְּתוֹכֵנוּ בְּמִבְחַר קְבָרֵינוּ קְבֹר אֶת מֵתֶךָ אִישׁ מִמֶּנּוּ אֶת קִבְרוֹ לֹא יִכְלֶה מִמְּךָ מִקְּבֹר מֵתֶךָ׃
6 shma'énu adoní nesí Elohím atá betojénu bemivjár kevaréinu kvor et metéja ish miménu et kivró lo yijlé mimjá mikvór metéja
ז וַיָּקָם אַבְרָהָם וַיִּשְׁתַּחוּ לְעַם הָאָרֶץ לִבְנֵי חֵת׃
7 vayákom Avrahám vayishtáju le'ám ha'árets livnéi Jet
ח וַיְדַבֵּר אִתָּם לֵאמֹר אִם יֵשׁ אֶת נַפְשְׁכֶם לִקְבֹּר אֶת מֵתִי מִלְּפָנַי שְׁמָעוּנִי וּפִגְעוּ לִי בְּעֶפְרוֹן בֶּן צֹחַר׃
8 vaydabér itám lemór im yesh et nafshejém likbór et metí milfanái shma'úni ufig'ú li be'Efrón ben Tsójar
ט וְיִתֶּן לִי אֶת מְעָרַת הַמַּכְפֵּלָה אֲשֶׁר לוֹ אֲשֶׁר בִּקְצֵה שָׂדֵהוּ בְּכֶסֶף מָלֵא יִתְּנֶנָּה לִּי בְּתוֹכְכֶם לַאֲחֻזַּת קָבֶר׃
9 veyitén li et me'arát haMajpelá ashér lo ashér biktsé sadéhu bejésef malé yitnéna li betojejém la'ajuzát káver
י וְעֶפְרוֹן יֹשֵׁב בְּתוֹךְ בְּנֵי חֵת וַיַּעַן עֶפְרוֹן הַחִתִּי אֶת אַבְרָהָם בְּאָזְנֵי בְנֵי חֵת לְכֹל בָּאֵי שַׁעַר עִירוֹ לֵאמֹר׃
10 ve'Efrón yoshév betój bnei Jet vayá'an Efrón haJití et Avrahám be'oznéi vnéi Jet lejól ba'éi sha'ár iró lemór
יא לֹא אֲדֹנִי שְׁמָעֵנִי הַשָּׂדֶה נָתַתִּי לָךְ וְהַמְּעָרָה אֲשֶׁר בּוֹ לְךָ נְתַתִּיהָ לְעֵינֵי בְנֵי עַמִּי נְתַתִּיהָ לָּךְ קְבֹר מֵתֶךָ׃
11 lo adoní shma'éni hasadé natáti laj vehame'ará ashér bo lejá netatíha le'einéi vnéi amí netatíha laj kvor metéja
יב וַיִּשְׁתַּחוּ אַבְרָהָם לִפְנֵי עַם הָאָרֶץ׃
12 vayishtáju Avrahám lifnéi am ha'árets
יג וַיְדַבֵּר אֶל עֶפְרוֹן בְּאָזְנֵי עַם הָאָרֶץ לֵאמֹר אַךְ אִם אַתָּה לוּ שְׁמָעֵנִי נָתַתִּי כֶּסֶף הַשָּׂדֶה קַח מִמֶּנִּי וְאֶקְבְּרָה אֶת מֵתִי שָׁמָּה׃
13 vaydabér el Efrón be'oznéi am ha'árets lemór aj im atá lu shma'éni natáti késef hasadé kaj miméni ve'ekberá et metí shámah
יד וַיַּעַן עֶפְרוֹן אֶת אַבְרָהָם לֵאמֹר לוֹ׃
14 vayá'an Efrón et Avrahám lemór lo
טו אֲדֹנִי שְׁמָעֵנִי אֶרֶץ אַרְבַּע מֵאֹת שֶׁקֶל כֶּסֶף בֵּינִי וּבֵינְךָ מַה הִוא וְאֶת מֵתְךָ קְבֹר׃
15 adoní shma'éni érets arbá me'ót shékel késef beini uveinejá ma hi ve'et metejá kvor
טז וַיִּשְׁמַע אַבְרָהָם אֶל עֶפְרוֹן וַיִּשְׁקֹל אַבְרָהָם לְעֶפְרֹן אֶת הַכֶּסֶף אֲשֶׁר דִּבֶּר בְּאָזְנֵי בְנֵי חֵת אַרְבַּע מֵאוֹת שֶׁקֶל כֶּסֶף עֹבֵר לַסֹּחֵר׃
16 vayishmá Avrahám el Efrón vayishkól Avrahám le'Efrón et hakesef ashér dibér be'oznéi vnéi Jet arbá me'ót shékel késef ovér lasojér

Sara muere en Hebrón a los ciento veintisiete años. Abraham viene a hacer duelo por ella y a llorarla; después se levanta y pide a los hijos de Jet un lugar para sepultarla. Lo reciben con respeto y le ofrecen escoger entre sus mejores sepulturas. Pero Abraham pide algo concreto: la cueva de Majpelá, en el extremo del campo de Efrón, como propiedad funeraria que comprará por su precio completo. Génesis 23:1-9

Efrón ofrece públicamente el campo y la cueva como regalo. Abraham insiste en pagar, y Efrón menciona una suma: cuatrocientos siclos de plata. Abraham pesa la plata ante los hijos de Jet. Dentro del relato de la despedida de Sara, la Torá da espacio a cada etapa de esta conversación. ¿Qué hay detrás de la petición de una propiedad funeraria? Génesis 23:10-16

¿Cómo se puede ser extranjero y residente a la vez?

Abraham dice a los hijos de Jet:

ger vetosháv anojí imajém

Traducción: Soy extranjero y residente entre ustedes.

Las dos palabras apuntan en direcciones distintas: extranjero es quien ha venido de fuera; residente es quien vive aquí. Abraham las reúne en una misma frase, en la que también pide:

tnu li ajuzát kéver imajém

Traducción: Denme una propiedad para sepultura entre ustedes.

Génesis 23:4

Rambán explica que cada palabra cuenta una parte distinta de su historia. Abraham es extranjero porque llegó de otra tierra y no heredó aquí una sepultura de sus antepasados. Es residente porque ha elegido vivir en esta tierra y, por eso, pide una propiedad funeraria permanente, como uno de los habitantes del lugar. Según su interpretación, la respuesta de los hijos de Jet también es generosa: están dispuestos a darle un lugar que será suyo para siempre. Rambán sobre Génesis 23:4

Así podemos escuchar un pasado y un futuro en esas dos palabras: viene de una familia que no tiene aquí un lugar de sepultura; ahora pide una propiedad que permanezca en su familia, en la tierra donde ha elegido vivir. Precisamente cuando se despide de Sara, la pregunta por el lugar al que pertenece se vuelve muy concreta.

Rashí también recoge un midrash que acentúa la tensión entre las palabras: si los hijos de Jet aceptan, Abraham actuará como un extranjero que busca su consentimiento; si no, reclamará el lugar por derecho, apoyándose en la promesa de Dios de dar la tierra a sus descendientes. En la lectura del midrash, quien está ante ellos pidiendo un lugar de sepultura también lleva consigo una promesa sobre la tierra. Rashí sobre Génesis 23:4

El precio que se esconde entre las cortesías

Efrón dice que ha dado a Abraham el campo y la cueva, y Abraham pide pagar. Entonces llega esta frase:

érets arbá me’ót shékel késef beini uveinejá ma hi

Traducción: Una tierra de cuatrocientos siclos de plata, ¿qué es eso entre tú y yo?

La suma ya está dicha, aunque envuelta en palabras que le restan importancia. Génesis 23:11-15

El versículo siguiente comienza:

vayishmá Avrahám el Efrón

Traducción: Abraham escuchó a Efrón.

Rashbam comenta brevemente: «Al sabio le basta una insinuación». Abraham entiende la insinuación en las palabras de Efrón y pesa la suma mencionada. Rashbam sobre Génesis 23:16

Rashí lee el desenlace con una crítica más severa: Efrón prometió mucho, pero no hizo ni siquiera un poco. Rashí explica que, más allá de hablar de un regalo, cobró siclos grandes, según la interpretación de los Sabios de las palabras que describen plata aceptada por los comerciantes. Rashí sobre Génesis 23:16

Así, la conversación que al principio suena generosa termina con un pago exacto. Las palabras de respeto no le ahorraron a Abraham el precio.

Una tierra prometida, una sepultura que hay que comprar

Dios prometió la tierra a los descendientes de Abraham. Pero cuando Sara muere, Abraham todavía tiene que dirigirse a los propietarios y comprar un lugar para sepultarla. Esa es la dificultad que Rambán recoge en nombre de los Sabios como una de sus pruebas: la gran promesa no le ahorra la búsqueda de una sepultura ni la necesidad de pagar por ella. Rambán aclara que la promesa sobre toda la tierra se cumplirá en sus descendientes; la compra de la cueva todavía no constituye el cumplimiento de esa promesa. Rambán sobre Génesis 23:19

Desde aquí podemos volver a «extranjero y residente» y escuchar la tensión que permanece a lo largo de la conversación: la tierra es el futuro de su familia, pero en el presente debe comprar a otra persona incluso un lugar para sepultar a su esposa. Abraham pide una propiedad funeraria para Sara, y en esa petición también está la elección de alguien que vive: aquí quiere quedarse. La muerte de Sara lo lleva a establecer en la tierra un lugar que pertenecerá a la familia durante generaciones.

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