Yehoshúa hijo de Nun y Calev hijo de Yefuné siguen intentando fortalecer al pueblo:
“Im jaféts banu Adonai vehevíi otánu el ha’áretz hazót untanáh lánu, éretz ashér hi zavát jaláv udvásh. Aj badonai al timródu ve’atém al tire’ú et am ha’áretz ki lajménu hem, sar tzilám me’aleihém vAdonai itánu, al tira’úm” (Si Adonai se complace en nosotros, nos hará entrar en esta tierra y nos la dará, una tierra que mana leche y miel. Solo no se rebelen contra Adonai, y no teman al pueblo de la tierra, porque ellos son nuestro pan; su sombra se ha apartado de sobre ellos, y Adonai está con nosotros, no les teman)
(Bamidbar 14:8-9)
La reacción es dura:
“Vayomrú kol ha’edá lirgóm otám ba’avaním” (Y dijo toda la asamblea apedrearlos con piedras)
(ibíd., 10)
Entonces aparece el Kevód Adonai (la Gloria de Adonai) en la Tienda de Reunión. El Santo manifiesta una ira profunda porque Israel vuelve a no creer, pese a todos los signos y prodigios. Le dice a Moshé:
“Ad ana yena’atzúni ha’ám hazé ve’ád aná lo ya’amínu vi bejól ha’otót ashér asíti bekirbó” (¿Hasta cuándo me despreciará este pueblo, y hasta cuándo no creerán en Mí, pese a todos los signos que he hecho en medio de él?)
(ibíd., 11)
Moshé reza e implora que sean perdonados, y recuerda los Atributos de Misericordia, hasta que el Santo responde:
“Saláchti kidvarejá” (He perdonado conforme a tu palabra)
(ibíd., 20)
Pero se sella un decreto: toda la generación que vio los signos no entrará a la tierra, excepto Calev:
“Ve’avdí Kalév ékev hayetá ru’aj ajéret imó vayemalé ajarái vahavi’otív el ha’áretz ashér ba shamá vezar’ó yorishenáh” (Pero a Mi siervo Calev, porque hubo en él un espíritu distinto y me siguió por completo, lo haré entrar en la tierra a la que fue, y su descendencia la heredará)
(ibíd., 24)
Un espíritu distinto
Cuando uno se enfrenta a una opinión pública diferente, hace falta “un espíritu distinto” para aferrarse a la verdad. Calev no fue arrastrado por el miedo general. Vio la realidad de otra manera, no desde la ingenuidad, sino desde la fe.
Moshé, en su oración, nos enseña qué es la fuerza de la defensa: no abandonar al pueblo aun cuando cae, sino luchar por él en oración y súplica.
Más Preguntas sobre la Parashá
Pronto habrá más preguntas sobre esta parashá. Mientras tanto, explora nuestro estudio diario de Torá.