30vayehí kir'ót et hanézem ve'et hatsemidím al yedéi ajotó ujshom'ó et divréi Rivká ajotó lemór ko dibér elái ha'ísh vayavó el ha'ísh vehiné oméd al hagemalím al ha'áyin
52vayehí ka'ashér shamá éved Avrahám et divréihem vayishtáju ártsa la'Adonái
La aliá comienza con el agradecimiento del siervo de Abraham a Dios por haberlo guiado hasta la familia de su amo. Rebeca corre a contarlo en casa, y su hermano Labán sale a buscar al hombre y lo invita a entrar. Se atiende a los camellos, se trae agua para lavarse los pies y se sirve comida. Pero justo entonces el siervo detiene la comida:
lo ojál ad im dibárti devarái
Traducción: No comeré hasta haber dicho lo que tengo que decir.
Aquí comienza una historia que ya hemos oído. El siervo vuelve a contar la misión que recibió de Abraham, su plegaria junto al pozo y la llegada de Rebeca antes de que terminara de hablar con Dios en su corazón. Pero esta vez cuenta la historia a la familia que debe responder a su petición. Génesis 24:34-49
¿Por qué puede esperar la comida?
Rashbam explica que el siervo ya había visto que Dios había dado su aprobación a su cometido, por lo que no debía ocuparse primero de comer y beber. El buen resultado del encuentro no es motivo para detenerse a descansar antes de hablar de su misión. Rashbam sobre Génesis 24:33
¿Y cómo comienza?
éved Avrahám anojí
Traducción: Soy siervo de Abraham.
Habla de la bendición que recibió Abraham y del hijo que Sara le dio en su vejez, y luego pasa al juramento: Abraham lo envió a su familia a buscar esposa para su hijo. Así, quienes están en la casa oyen quién ha llegado, en nombre de quién habla y qué les pide. Génesis 24:34-48
Ya conocemos la historia. Ellos todavía no
Radak explica que el siervo cuenta lo sucedido para mostrar a la familia que Dios ama a Abraham y cumple su voluntad: Abraham dijo que Dios haría prosperar su viaje, y el encuentro con Rebeca correspondió a lo que había pedido junto al pozo. De este modo, les muestra por qué no pueden negarse a dejar ir a la joven con él. Radak añade que, al repetirse el relato, cambian algunas palabras, pero se conserva el sentido; así procede la Torá cuando vuelve a narrar unos hechos. Radak sobre Génesis 24:39
Esto permite entender por qué la repetición es más que un recordatorio. Hemos leído la petición del siervo y después hemos visto a Rebeca dar agua a él y a sus camellos. Labán y Betuel no estaban allí. Para ellos, el siervo une la plegaria con lo sucedido después y les presenta la historia en la que se apoya su petición.
Pero, aun entendiendo por qué la familia necesita oírla, queda una pregunta: ¿por qué la Torá también nos transmite sus palabras con tanto detalle, en lugar de decir brevemente que les contó lo ocurrido?
Rashí cita a Rabí Aja sobre el valor que tiene ante Dios la conversación de los siervos de los patriarcas, incluso por encima de las enseñanzas de Torá de sus descendientes: la Torá cuenta dos veces la historia de Eliezer, mientras que muchos asuntos centrales de los preceptos y las leyes se transmiten solo mediante alusiones. La comparación sorprende: la Torá se detiene en la conversación de un siervo sobre su misión, incluso allí donde es breve al tratar leyes que estudiarán las generaciones siguientes. Rashí sobre Génesis 24:42
En esta lectura, también tiene valor escuchar la historia de boca de quien participó en ella. Junto al pozo lo vimos rezar, esperar y preguntar. En casa de la familia, oímos cómo cuenta todo eso y agradece la manera en que fue guiada su misión.
Después de hablar, vuelve a postrarse
El siervo termina pidiendo una respuesta clara. Si la familia está dispuesta a actuar con bondad y lealtad hacia Abraham, que se lo diga:
ve’ím lo hagídu li
Traducción: Y si no, decídmelo.
Labán y Betuel responden que el asunto viene de Dios y aceptan que Rebeca sea esposa del hijo de su amo. Génesis 24:49-51
Cuando el siervo oye su respuesta, se postra en tierra ante Dios. Rashí aprende de aquí que se agradecen las buenas noticias. Rashí sobre Génesis 24:52
Al comienzo de la aliá, el siervo agradece haber llegado hasta la familia. Al final, agradece la respuesta que ha recibido. Entre ambos agradecimientos, su relato lleva también a Labán y Betuel a reconocer que el asunto viene de Dios. Les ha contado cómo Dios lo guio hasta ellos; ahora también ellos ven el encuentro bajo esa misma luz.