Parashá Vaierá - Segunda Aliá
Lee el texto bíblico e intenta comprenderlo por ti mismo, antes de leer el comentario.
Sara se rio en su interior al escuchar la noticia de que daría a luz a un hijo. La aliá comienza con su negación: por temor dice que no se rio, pero recibe la respuesta de que sí lo hizo. Los hombres se levantan tras la comida y se vuelven hacia Sodoma, y Abraham los acompaña. Dios le da a conocer el clamor contra Sodoma y Gomorra y la gravedad de su pecado, y Abraham se acerca para interceder por el lugar. Quien acaba de atender a sus huéspedes pide ahora misericordia para una ciudad entera. Entre la hospitalidad y la oración, la Torá se detiene en dos preguntas: ¿por qué hacer partícipe a Abraham, y qué debe examinarse antes de juzgar a Sodoma? Génesis 18:15-23
La rectitud y la justicia comienzan en casa
Antes de hablarle de Sodoma, Dios menciona la nación que descenderá de Abraham y el camino que él enseñará a sus hijos y a su casa:
laasót tsedaká umishpát
Traducción: Practicar la rectitud y la justicia.
Fragmento de Génesis 18:19
Sforno vincula esta revelación con lo que Abraham está haciendo en ese mismo momento: acompañar a sus huéspedes. Abraham practica la bondad, y Dios le revela estas cosas para que instruya a sus hijos. Sforno ve en ello una mitzvá que trae consigo otra mitzvá. Sforno sobre Génesis 18:17
Así podemos leer el paso de la tienda a Sodoma como una ampliación de la misma responsabilidad. Abraham se ocupó del agua, el descanso y la comida de quienes llegaron a él. Ahora la rectitud y la justicia que debe enseñar en su casa se ponen a prueba ante el destino de personas de otra ciudad.
Incluso un gran clamor exige indagar
Dios describe el clamor contra Sodoma y Gomorra como grande y su pecado como muy grave. Y, sin embargo, inmediatamente después dice:
erdá na ve’er’é
Traducción: Bajaré ahora y veré.
Fragmento de Génesis 18:21
Rashí interpreta el descenso como una enseñanza para los jueces: en causas que implican la pena de muerte, no deben juzgar sin ver por sí mismos. Remite a su comentario sobre el descenso para ver la torre de Babel. Allí explica que Dios no necesitaba descender para saber, sino que el texto enseña a los jueces a no condenar antes de haber visto y comprendido. Rashí sobre Génesis 18:21; Rashí sobre Génesis 11:5
Según esta lectura, el clamor exige atención, y aun ante una descripción tan grave hay que ver y comprender antes de condenar. Precisamente dentro del relato del pecado de Sodoma, Rashí encuentra una enseñanza sobre la cautela que necesita quien va a juzgar a otros.
Abraham pide más que la salvación de los justos
ha’af tispé tsadík im rashá
Traducción: ¿Acaso destruirás al justo junto con el malvado?
Fragmento de Génesis 18:23
Abraham comienza con una pregunta sobre el justo: ¿también él perecerá junto con el malvado? En el versículo siguiente su petición se amplía. Si hay cincuenta justos en la ciudad, pide que todo el lugar se salve por ellos.
Or HaJaim distingue entre las dos peticiones. La primera es una exigencia de justicia: sería inadmisible dar muerte al justo junto con el malvado. La segunda es una petición de misericordia: aunque los justos puedan salir de la ciudad, Abraham pide que por ellos también se salven los malvados. No sostiene que la justicia obligue a conceder esta petición. Pide que Dios tenga misericordia y no lleve el juicio hasta su extremo. Or HaJaim sobre Génesis 18:23
Esta distinción cambia el alcance de la oración. Abraham pide distinguir entre el justo y el malvado y, al mismo tiempo, pide que el mérito de los justos abra una posibilidad de misericordia también para otros.
El número baja, pero la petición sigue siendo amplia
Abraham reduce gradualmente el número de cincuenta justos a diez. En la lectura del sentido llano que propone Rambán, en cada etapa pide salvar el lugar entero. El número disminuye, pero la petición de misericordia para todos se mantiene. Rambán sobre Génesis 18:24
La conversación termina y Abraham vuelve a su lugar. La aliá reúne el camino de rectitud y justicia que Abraham enseñará a su casa, la indagación antes del castigo que Rashí aprende del descenso a Sodoma y la oración de una sola persona por una ciudad entera. Podemos leer su oración como una continuación de ese camino: distinguir entre el justo y el malvado, y pedir misericordia incluso más allá de lo que exige la justicia.